J. Paul Getty Museum – Terborch Gerard II (1617 Zwolle - 1681 Deventer) - Stall (45x53 cm) c.1654
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El artista ha prestado especial atención al detalle en la representación de los elementos arquitectónicos: las vigas de madera oscura que cruzan el techo, la pared de piedra tosca con su irregularidad y el suelo cubierto de paja o heno. Estos detalles contribuyen a crear una atmósfera de autenticidad y realismo.
En primer plano, un niño vestido con ropas coloridas se asoma por encima del lomo del caballo, observando algo fuera de la escena. Su presencia introduce una nota de curiosidad e inocencia en el conjunto. A su lado, una mujer vestida con atuendo burgués observa desde un umbral, sosteniendo un cubo que sugiere tareas domésticas o labores relacionadas con el cuidado del animal. La expresión de la mujer es difícil de interpretar; parece una mezcla entre preocupación y resignación.
La iluminación juega un papel crucial en la obra. Predomina una penumbra general, acentuada por las zonas más oscuras del techo y los rincones del establo. Esta oscuridad contrasta con los focos de luz que iluminan al caballo y a la mujer, atrayendo la atención del espectador hacia estos elementos clave.
Más allá de la mera representación de una escena cotidiana, se intuye un subtexto sobre el trabajo rural, la vida doméstica y las relaciones interpersonales en una sociedad agraria. La presencia del niño sugiere la transmisión de conocimientos y valores a la siguiente generación, mientras que la figura femenina evoca la laboriosa rutina diaria de las mujeres en el ámbito doméstico. El caballo, como elemento central, simboliza tanto la fuerza laboral como el sustento económico de la familia.
La composición, aunque aparentemente sencilla, revela una profunda observación de la realidad y un dominio técnico considerable por parte del autor. La atención al detalle, la maestría en la representación de las texturas y la sutilidad en el manejo de la luz contribuyen a crear una obra de gran valor artístico e histórico.