J. Paul Getty Museum – Berge Christophel van den (Middelburg c.1590 - c.1642) - Still life with a dead bird (72x100 cm) 1624
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En la superficie de la mesa, se disponen varias aves: una perdiz en primer término, con su plumaje detalladamente representado, y otras aves, incluyendo un faisán y patos, dispuestas dentro de una cesta de mimbre. La disposición no parece casual; hay una intencionalidad en el modo en que los cuerpos se entrelazan, sugiriendo una narrativa silenciosa sobre la caza y la muerte.
A lo largo de la mesa, se observan otros objetos: un jarro de cristal rojo, un cántaro de metal decorado, una cesta con fresas rojas vibrantes, una cerámica con fruta y un pequeño jarrón de barro. Estos elementos introducen una variedad de texturas y colores que enriquecen la composición. La floración de una sola rosa, ubicada cerca del borde de la mesa, aporta un toque de delicadeza y vitalidad en contraste con la presencia de las aves muertas.
La pintura invita a reflexionar sobre la transitoriedad de la vida y la inevitabilidad de la muerte. Las aves, símbolos de libertad y vuelo, se encuentran ahora inmovilizadas, reducidas a objetos de estudio y contemplación. La abundancia de alimentos frescos –las fresas y la fruta– podría interpretarse como una representación de la prosperidad y los placeres terrenales, pero su yuxtaposición con las aves muertas introduce una nota melancólica, sugiriendo que incluso la opulencia es efímera.
El bodegón no se limita a ser una mera descripción de objetos; parece ofrecer una meditación sobre el ciclo natural, la belleza en la decadencia y la relación entre el hombre y la naturaleza. La meticulosa atención al detalle y el dominio técnico del artista contribuyen a crear una atmósfera de quietud y contemplación que invita a una reflexión profunda sobre los temas planteados. La firma visible en la mesa, aunque discreta, ancla la obra en un tiempo específico, 1624, sugiriendo una conexión con las preocupaciones estéticas y filosóficas de su época.