J. Paul Getty Museum – Nattier Jean-Marc (Paris 1685-1766) - Constance-Gabriel-Madeleine Bonnier de la Mosson as Diana (129x96 cm) 1742
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La figura está vestida con una prenda blanca de escote amplio, adornada con un cuello de piel de leopardo que sugiere una conexión con la naturaleza salvaje y la caza. En su mano sostiene un arco tensado, apuntando hacia un punto indefinido fuera del encuadre; un gesto que evoca tanto la fuerza como la gracia. El entorno es un paisaje bucólico, con una roca cubierta de vegetación a la izquierda y un cielo azul pálido al fondo. La atmósfera general es de opulencia y refinamiento, propia de la alta sociedad francesa del siglo XVIII.
Más allá de la representación literal, el retrato parece apuntar a una idealización de la figura femenina. El uso de la iconografía asociada con la diosa Diana –la cazadora, la virgen, la protectora de la naturaleza– sugiere una asociación entre la retratada y estos atributos: independencia, belleza natural, pureza y poder. La palidez de su piel, un rasgo muy valorado en la época como símbolo de nobleza, contrasta con el rojo vibrante del manto, creando un juego visual que enfatiza su estatus social elevado.
El arco tensado puede interpretarse no solo como una referencia a Diana, sino también como una metáfora de la capacidad de la retratada para defender sus propios intereses y mantener su posición en la sociedad. La mirada directa al espectador establece una conexión personal, invitando a la contemplación y sugiriendo un cierto grado de control sobre la propia imagen que se proyecta. En definitiva, el retrato es una compleja declaración de identidad, donde la belleza física se combina con la fuerza interior y la pertenencia a una élite social privilegiada. La composición, cuidadosamente equilibrada y llena de detalles simbólicos, revela una profunda comprensión por parte del artista de las convenciones del retrato cortesano y su capacidad para transmitir un mensaje sutil pero poderoso sobre el estatus y la personalidad de la retratada.