Daeni Pino – Quiet Glow
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La mujer, sentada en un sillón de tapicería roja intensa, exhibe una postura ligeramente tensa, con el codo apoyado sobre el reposabrazos y la mano sosteniendo lo que podría ser un libro o documento. Su rostro, inclinado hacia abajo, denota una expresión melancólica, quizás de reflexión o preocupación. La luz incide sobre su cabello castaño rojizo, resaltando algunos mechones y creando un juego de sombras que acentúan la profundidad de su mirada.
La niña, recostada sobre el regazo de la mujer, duerme plácidamente. Su rostro, iluminado por una suave luminosidad, irradia inocencia y serenidad. El vestido lila, con sus volantes y texturas fluidas, contrasta con los tonos cálidos del sillón y la vegetación circundante, atrayendo la atención hacia su figura. La posición de la niña, completamente dependiente y vulnerable, refuerza el vínculo maternal que se establece entre ambas.
La paleta cromática es rica en rojos, ocres y violetas, creando una atmósfera cálida y envolvente. El uso del claroscuro, con zonas intensamente iluminadas yuxtapuestas a áreas de profunda sombra, contribuye a la sensación de intimidad y misterio que emana de la obra. La pincelada es suelta y expresiva, evidenciando un interés por captar no solo la apariencia física de las figuras, sino también sus estados emocionales internos.
Más allá de la representación literal de una escena doméstica, esta pintura sugiere subtextos relacionados con la maternidad, el descanso, la reflexión y la fragilidad del tiempo. La quietud que impregna la composición invita a la contemplación y a la introspección, evocando sentimientos de nostalgia y ternura. El contraste entre la preocupación en el rostro de la mujer y la inocencia en el sueño de la niña podría interpretarse como una metáfora de las responsabilidades y preocupaciones inherentes a la vida adulta frente a la despreocupación y la pureza de la infancia. La vegetación, con su simbolismo asociado al crecimiento y la vitalidad, podría representar la esperanza y la continuidad generacional.