Soviet Posters – Mother, do not throw up children! (Soborov A.?)
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El elemento central es una mujer, representada con un atuendo tradicional campesino, de rostro sombrío y gesto desesperado. Sus manos extendidas hacia arriba sugieren una acción de abandono o entrega, aunque la ambigüedad intencionada permite múltiples interpretaciones. La figura se encuentra en primer plano, ocupando gran parte del espacio visual y atrayendo inmediatamente la atención del espectador.
En el fondo, un grupo de niños, vestidos con ropas sencillas y desaliñadas, se encuentran apiñados sobre lo que parece ser una pila de mantas o ropa sucia. La disposición de estos menores sugiere vulnerabilidad y abandono. A la derecha, se vislumbra un edificio de arquitectura funcionalista, presumiblemente un centro de asistencia social, con una señalización que indica Совет социальной помощи (Consejo de Asistencia Social). Este elemento arquitectónico actúa como un faro de esperanza o una promesa de ayuda en medio de la situación desesperada retratada.
La composición se articula a través de líneas verticales marcadas, tanto en el texto superior como en las divisiones del fondo, que dirigen la mirada hacia el edificio y refuerzan la sensación de orden y estructura impuesta por el sistema soviético. La tipografía utilizada es clara y legible, diseñada para una fácil comprensión por parte del público objetivo.
Más allá de la narrativa explícita –la súplica a las madres para no abandonar a sus hijos–, la obra plantea subtextos relevantes sobre la situación social y económica de la época. Se intuye un contexto de pobreza extrema, hambruna y desestructuración familiar tras la revolución rusa. El cartel funciona como una herramienta de concienciación y al mismo tiempo como una invitación a buscar ayuda en las instituciones del nuevo régimen. La imagen no solo busca evitar el infanticidio, sino también legitimar el papel del Estado en la protección social y la asistencia a los más vulnerables. La representación de la mujer, aunque cargada de dramatismo, podría interpretarse como un símbolo de la carga que recae sobre las madres campesinas en una sociedad marcada por la precariedad. La inclusión del edificio de asistencia social sugiere una solución institucionalizada al problema, reforzando el mensaje de que el Estado está presente y dispuesto a ayudar.