John Currin – currin3
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
A la izquierda, una mujer se encuentra sentada sobre lo que parece ser un plato o bandeja ovalada, donde reposa una extremidad humana –una pierna, específicamente– que se asemeja a una pieza de carne asada. Su expresión es de sorpresa y ligera incomodidad, mientras sostiene en su mano un espejo pequeño que refleja su rostro. La mirada dirigida hacia arriba sugiere una contemplación introspectiva o quizás una reacción ante lo que sucede.
En el centro, otra mujer está alimentando a la figura de la izquierda con un bocado de carne, utilizando utensilios de plata. Su boca se abre en una expresión exagerada de asombro y deleite, casi como si estuviera participando en un ritual o una ceremonia inusual. La postura es tensa, con el cuerpo inclinado hacia adelante para ofrecer la comida.
A la derecha, una tercera mujer observa la escena con una expresión serena y melancólica. Su rostro está parcialmente oculto por su cabello, y sostiene una rosa blanca en sus manos. Esta figura parece distanciarse de la acción principal, ofreciendo una perspectiva más contemplativa o incluso crítica sobre lo que se desarrolla frente a ella.
El espacio arquitectónico es opulento: columnas corintias, un candelabro ornamentado y fragmentos de espejos reflejan la luz y amplían visualmente el ambiente. La disposición de los objetos en la mesa –uvas, una fruta indeterminada, un plato vacío– contribuye a la atmósfera de misterio y decadencia.
Subtextualmente, la pintura plantea interrogantes sobre la naturaleza humana, la alimentación, la belleza, la vanidad y la mortalidad. El uso de la extremidad humana como alimento sugiere una reflexión sobre el canibalismo, tanto literal como metafórico, o quizás una alegoría sobre la explotación y el consumo. La presencia del espejo podría simbolizar la autoevaluación, la superficialidad o la búsqueda de identidad. La rosa blanca, por su parte, evoca temas de pureza, fragilidad y pérdida. El conjunto invita a una interpretación abierta y compleja, donde los símbolos se entrelazan para crear un ambiente inquietante y provocador. La composición, con sus figuras dispuestas en un plano frontal y la iluminación teatral, refuerza la sensación de estar presenciando un evento privado y perturbador.