часть 1 - Russian and soviet artists Русские и советские художники – Охотники на привале 1871 Холст масло 119х183 см
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El hombre situado en el centro, de rostro marcado por las arrugas y expresión ligeramente irónica, parece ser el más veterano del grupo. Su gesto, con una mano levantada cerca de la oreja, sugiere que está escuchando o reaccionando a algo inaudible para nosotros. A su lado, otro hombre, más joven, se inclina hacia él, aparentemente participando en la conversación o relato. El tercer cazador, situado a la derecha, permanece ligeramente apartado, con una postura tensa y una mirada dirigida al frente, como si estuviera alerta ante posibles peligros.
En el primer plano, sobre la hierba, yacen las presas de la cacería: aves abatidas, dispuestas con un realismo que denota la maestría del artista en la representación de detalles naturales. Los rifles, apoyados junto a los cazadores, refuerzan su identidad y propósito. La paleta de colores es dominada por tonos terrosos y apagados – ocres, marrones, verdes oscuros – que contribuyen a crear una atmósfera de melancolía y quietud. El cielo, difuso y nublado, acentúa la sensación de aislamiento y vastedad del entorno.
Más allá de la representación literal de una escena de caza, el cuadro parece sugerir reflexiones sobre la naturaleza humana, el paso del tiempo y la relación entre el hombre y su entorno. La expresión en los rostros de los cazadores, la postura relajada pero atenta, y la disposición de las presas abatidas invitan a considerar temas como la mortalidad, la experiencia vital y la fugacidad de la existencia. El paisaje extenso, casi infinito, podría interpretarse como una metáfora de la inmensidad del universo y la insignificancia individual frente a él. La pintura evoca un sentimiento de nostalgia por un mundo rural que se desvanece, o quizás, una contemplación silenciosa sobre el ciclo implacable de la vida y la muerte en la naturaleza.