Andrey Rublev – rublev-or-studio the prophet zephaniah c1408
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АНДРЕЙ РУБЛЁВ
Меж полей
Идёт богомаз Андрей.
Он уцелел
После налёта монголов на город,
Что доказует то вот,
Что в мире тел
Должен он образ духовного дать.
Трудно поститься, молчать.
Река
Изогнута, лес глубиной
Поражает, высокой такой.
Цель далека.
Имя насколь
Определяет (воль
Чьих же мерцанье?) жизнь?
Город Владимир ждёт.
Инок Андрей идёт,
Зная жизни своей рубежи.
Зная молитву свою,
Небесное воспою
Земной
Краской, уменьем, но
К вечности всё равно
Путь непростой.
No se puede comentar Por qué?
El autor ha empleado una paleta cromática restringida: predominan los tonos ocres y dorados en el fondo, contrastando con las áreas más oscuras que definen la vestimenta y el cabello del profeta. Esta contraposición de luces y sombras acentúa la solemnidad de la escena y dirige la atención hacia el rostro del personaje principal. La túnica, drapeada con pliegues generosos, confiere una sensación de movimiento y dignidad a la figura.
En sus manos sostiene un pergamino donde se vislumbran inscripciones en caracteres cirílicos. Estas líneas escritas no solo identifican al profeta como portador de una palabra divina, sino que también refuerzan su papel de intermediario entre lo terrenal y lo celestial. La disposición vertical del texto, siguiendo la línea de la figura, contribuye a la estructura compositiva general.
La mirada del profeta, aunque dirigida hacia un punto indefinido, transmite una mezcla de seriedad y preocupación. No se trata de una expresión de alegría o triunfo, sino más bien de una advertencia, de un llamado a la reflexión sobre el destino humano. El gesto con la mano, ligeramente levantada, podría interpretarse como una señal de exhortación o súplica.
El fondo dorado, característico del arte bizantino y sus derivados, no es simplemente decorativo; simboliza la luz divina que ilumina al profeta y lo conecta con la esfera espiritual. La sencillez del entorno contribuye a enfatizar la figura central y su mensaje. En conjunto, la obra transmite una sensación de recogimiento, de introspección y de profunda fe religiosa. Se intuye un contexto de advertencia o predicción, donde el profeta actúa como mensajero de un poder superior.