Thomas Jones Barker – The Capitulation of Kars during the Crimean War on 28th November 1855
Ubicación: National Army Museum, London.
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En primer plano, se despliega un grupo heterogéneo de figuras humanas. Un contingente militar, presumiblemente los vencedores, avanza hacia un grupo de hombres que parecen ser los vencidos. Se distinguen uniformes militares, aunque su estilo y coloración sugieren diferentes orígenes o facciones. La figura central, montada a caballo, destaca por su posición prominente y la dignidad con la que se presenta; posiblemente representa al comandante victorioso. Su atuendo, un abrigo oscuro sobre un chaleco rojo, le confiere una presencia imponente sin recurrir a ostentación excesiva.
Los hombres rendidos exhiben una mezcla de resignación y abatimiento. Algunos parecen observar con sumisión, mientras que otros gesticulan o se inclinan en señal de derrota. La paleta de colores es predominantemente terrosa: marrones, grises y ocres, interrumpida por el rojo del chaleco mencionado y algunos toques de azul oscuro en los uniformes. Esta limitación cromática refuerza la sensación de desolación y severidad que impregna la escena.
El autor ha prestado atención al detalle en la representación de las texturas: la nieve resalta con un brillo sutil, el tejido de las ropas se muestra con realismo, y los rostros de los personajes revelan una gama de emociones contenidas. La disposición de los elementos sugiere una jerarquía visual clara, dirigiendo la mirada del espectador hacia el centro de la composición donde se produce el acto de rendición.
Más allá de la representación literal de un evento histórico, esta pintura parece explorar temas más amplios como la naturaleza de la victoria y la derrota, el peso de la autoridad militar y las consecuencias humanas de la guerra. La ciudadela en el fondo, aunque distante, simboliza quizás la persistencia de la civilización y la esperanza de reconstrucción tras la devastación. La atmósfera general transmite una sensación de finalización, pero también de incertidumbre sobre lo que le espera a los vencidos y al territorio conquistado. Se intuye un silencio cargado, preludio a una nueva etapa marcada por el control y la reestructuración del poder.