Pieter Brueghel the Younger – Village festival in Honour of Saint Hubert and Saint Anthony
Ubicación: Art Gallery, Auckland.
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La paleta cromática es rica, dominada por tonos terrosos y ocres que evocan la atmósfera rural y festiva. El uso de luces y sombras contribuye a crear una sensación de profundidad y dinamismo, resaltando ciertos detalles y figuras clave. Se aprecia un juego constante entre áreas iluminadas y zonas más oscuras, lo cual acentúa el carácter teatral de la escena.
En el primer plano, las figuras se agolpan alrededor de una zanja excavada en la tierra, donde algunos personajes parecen estar participando en algún tipo de ritual o juego burlesco. Se distinguen individuos que beben, bailan y conversan animadamente, mientras otros observan con curiosidad o participan activamente en el jolgorio. La presencia de barriles y recipientes sugiere una abundante oferta de bebidas alcohólicas, elemento central del festín.
En el plano medio, la multitud se extiende hacia el fondo, donde se vislumbran edificios con arquitectura típica de la época: casas con entramado de madera y techos a dos aguas. Se intuyen elementos decorativos como banderas rojas que ondean en lo alto de los edificios, posiblemente indicando la celebración religiosa en honor a algún santo patrón.
El autor ha logrado capturar una atmósfera de desenfreno y alegría desmedida, pero también se pueden percibir matices más complejos. La zanja excavada en el suelo podría interpretarse como un símbolo de decadencia o corrupción moral, contrastando con la aparente inocencia del festín. La multitud, aunque aparentemente feliz, parece estar inmersa en una especie de trance colectivo, perdiendo momentáneamente el control y la razón.
La pintura invita a reflexionar sobre la naturaleza humana, sus pasiones y debilidades. El contraste entre la exuberancia del festín y la posible presencia de elementos subversivos sugiere una crítica implícita a las costumbres sociales de la época. La obra no solo retrata un momento de celebración popular, sino que también plantea interrogantes sobre el significado de la alegría, la moralidad y el comportamiento humano en comunidad. El detalle de los rostros, aunque individualizados, comparten una expresión de embriaguez o desinhibición que sugiere una pérdida del control personal ante la euforia colectiva.