Pietro Lorenzetti – plorenzetti2
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La parte central domina la escena con una representación de una Virgen María sentada, sosteniendo al Niño Jesús en su regazo. Ambos irradian un halo dorado que enfatiza su santidad y divinidad. La Virgen viste una túnica de color rosa intenso, contrastando con el rostro sereno y los ojos dirigidos hacia abajo, sugiriendo contemplación o humildad. El Niño, a su vez, parece interactuar con la figura materna, aunque su expresión es difícil de interpretar con precisión.
A ambos lados de la Virgen, se ubican figuras masculinas que parecen representar santos o personajes bíblicos. Uno de ellos, vestido con ropajes suntuosos y un báculo en la mano, podría identificarse como San Pedro o una figura similar de autoridad eclesiástica. El otro, con barba larga y vestimenta más austera, sostiene un libro abierto, posiblemente aludiendo a su erudición o papel profético.
En el nicho superior central, se aprecia una escena que parece representar la Anunciación, donde una figura femenina (posiblemente la Virgen) recibe la visita de un mensajero celestial. La composición es más dinámica en esta sección, con líneas diagonales que sugieren movimiento y trascendencia. La presencia de un pájaro, situado sobre el nicho, podría simbolizar el Espíritu Santo o la divinidad que se manifiesta.
Los nichos laterales contienen retratos individuales de figuras masculinas, cada uno dentro de su propio marco arquitectónico. Estos personajes parecen tener una importancia secundaria en relación con las escenas centrales, pero contribuyen a la riqueza narrativa y al carácter monumental del retablo. La uniformidad en sus poses y expresiones sugiere un propósito devocional colectivo.
El uso del dorado es omnipresente, tanto en los halos como en los fondos de los nichos, creando una atmósfera de solemnidad y trascendencia espiritual. La paleta cromática se centra en tonos cálidos: ocres, dorados, rojos y rosas, que refuerzan la sensación de riqueza y divinidad.
Subtextualmente, esta obra parece transmitir un mensaje de fe, devoción y redención. La estructura jerárquica sugiere una ordenación divina, mientras que las figuras representadas encarnan virtudes como la humildad, la sabiduría y el poder espiritual. La atención al detalle en los ropajes y los atributos de cada personaje indica una intención de honrar a los santos y promover la veneración religiosa. La composición general invita a la contemplación y a la reflexión sobre temas teológicos fundamentales.