Francois-Hubert Drouais – Portrait of Alexandrine Lenormant d’Etoiles
Ubicación: Cognac-Jay Museum (Musee Cognac-Jay), Paris.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La artista ha prestado especial atención a la representación del rostro. Los ojos, grandes y expresivos, sugieren una inteligencia precoz y una cierta melancolía. Las mejillas presentan un ligero rubor, logrado mediante sutiles gradaciones de color que aportan vitalidad al retrato. La boca, delicadamente esbozada, revela una expresión serena, casi contemplativa.
El cabello, peinado con la moda de la época, se presenta en rizos suaves y voluminosos, creando un halo alrededor del rostro que enfatiza su inocencia y fragilidad. El vestido, de tonalidades blancas y azules pálidos, es sencillo pero elegante, adornado con encajes que denotan refinamiento y pertenencia a una clase social acomodada. Un cinturón azul marca la cintura, añadiendo un toque de color y definición a la silueta.
El fondo, difuminado en tonos grises y azules, no distrae la atención del sujeto principal, sino que contribuye a crear una atmósfera suave y etérea. Se intuyen elementos arquitectónicos, posiblemente cortinajes o pilares, pero estos se integran de manera discreta en el conjunto.
Más allá de la representación literal, este retrato sugiere subtextos relacionados con la infancia, la inocencia y la fragilidad de la vida. La mirada directa de la niña invita a una reflexión sobre su futuro, sobre las expectativas que se depositan en ella como miembro de una familia prominente. El retrato funciona como un documento íntimo, capturando no solo la apariencia física de la modelo, sino también una impresión fugaz de su carácter y su entorno social. La minuciosidad del trabajo sugiere un deseo de preservar este momento particular en el tiempo, convirtiéndolo en un testimonio perdurable de una vida que apenas comienza.