Madonna in Glory with Saints Peter, Benedict of Norcia, John the Baptist, Paul, Catherine of Alexandria, musician angels and donors Bernardo Lanfranchi (XVIв.)
Bernardo Lanfranchi – Madonna in Glory with Saints Peter, Benedict of Norcia, John the Baptist, Paul, Catherine of Alexandria, musician angels and donors
Aquí se observa una composición de marcado carácter devocional y monumentalidad. La escena se articula en dos planos bien diferenciados: un ámbito celeste, dominado por la figura central de una Virgen con el Niño, rodeada de ángeles músicos y una miríada de entidades celestiales; y un plano terrenal, donde diversos personajes religiosos y figuras humanas se arrodillan en señal de adoración. La Virgen, ubicada en el centro superior, irradia luz y serenidad. Su rostro, idealizado y de expresión dulce, dirige la atención hacia el Niño Jesús que sostiene en su regazo. Los ángeles, representados con delicadeza y dinamismo, ejecutan instrumentos musicales diversos – un órgano, una lira, trompetas – creando una atmósfera de júbilo celestial. La disposición de estos seres alados sugiere movimiento y profundidad, intensificando la sensación de trascendencia. En el plano inferior, se distingue una serie de figuras que parecen actuar como intercesores entre lo divino y lo humano. Se identifican San Pedro, con sus llaves episcopales; San Benito de Norcia, portador de su regla monástica; San Juan Bautista, representado con pieles de animal, aludiendo a su vida ascética; San Pablo, con un libro abierto que simboliza la escritura apostólica; Santa Catalina de Alejandría, con su corona y palma de mártir. La presencia de estos santos refuerza el mensaje de intercesión y protección divina. Particularmente llamativas son las dos figuras arrodilladas en primer plano, presumiblemente los donantes que encargaron la obra. Su posición estratégica, cercana al espectador, sugiere una relación directa con lo sagrado y un deseo de participar en la gracia divina representada. La figura masculina, vestida de negro, sostiene un escudo con un emblema heráldico, mientras que la femenina, ataviada con ropajes más ricos, eleva sus manos en señal de súplica. El paisaje que sirve de telón de fondo es una representación idealizada del mar y el cielo, pintados con colores suaves y luminosos. La luz, omnipresente, contribuye a crear una atmósfera mística y trascendente. La composición general, con su marcada verticalidad y la disposición simétrica de las figuras, transmite un sentido de orden divino y jerarquía celestial. Subtextualmente, la obra parece reflejar una profunda devoción religiosa y un deseo de asegurar la salvación eterna mediante la intercesión de los santos y la protección divina. La inclusión de los donantes sugiere también una ostentación de poder y riqueza, buscando así el favor divino y el reconocimiento social. La pintura, en su conjunto, es una declaración visual de fe, piedad y aspiraciones espirituales.
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Madonna in Glory with Saints Peter, Benedict of Norcia, John the Baptist, Paul, Catherine of Alexandria, musician angels and donors — Bernardo Lanfranchi
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La Virgen, ubicada en el centro superior, irradia luz y serenidad. Su rostro, idealizado y de expresión dulce, dirige la atención hacia el Niño Jesús que sostiene en su regazo. Los ángeles, representados con delicadeza y dinamismo, ejecutan instrumentos musicales diversos – un órgano, una lira, trompetas – creando una atmósfera de júbilo celestial. La disposición de estos seres alados sugiere movimiento y profundidad, intensificando la sensación de trascendencia.
En el plano inferior, se distingue una serie de figuras que parecen actuar como intercesores entre lo divino y lo humano. Se identifican San Pedro, con sus llaves episcopales; San Benito de Norcia, portador de su regla monástica; San Juan Bautista, representado con pieles de animal, aludiendo a su vida ascética; San Pablo, con un libro abierto que simboliza la escritura apostólica; Santa Catalina de Alejandría, con su corona y palma de mártir. La presencia de estos santos refuerza el mensaje de intercesión y protección divina.
Particularmente llamativas son las dos figuras arrodilladas en primer plano, presumiblemente los donantes que encargaron la obra. Su posición estratégica, cercana al espectador, sugiere una relación directa con lo sagrado y un deseo de participar en la gracia divina representada. La figura masculina, vestida de negro, sostiene un escudo con un emblema heráldico, mientras que la femenina, ataviada con ropajes más ricos, eleva sus manos en señal de súplica.
El paisaje que sirve de telón de fondo es una representación idealizada del mar y el cielo, pintados con colores suaves y luminosos. La luz, omnipresente, contribuye a crear una atmósfera mística y trascendente. La composición general, con su marcada verticalidad y la disposición simétrica de las figuras, transmite un sentido de orden divino y jerarquía celestial.
Subtextualmente, la obra parece reflejar una profunda devoción religiosa y un deseo de asegurar la salvación eterna mediante la intercesión de los santos y la protección divina. La inclusión de los donantes sugiere también una ostentación de poder y riqueza, buscando así el favor divino y el reconocimiento social. La pintura, en su conjunto, es una declaración visual de fe, piedad y aspiraciones espirituales.