Ferdinand Victor Eugène Delacroix – St Michael defeats the Devil
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La composición central de este óleo presenta una figura alada, evidentemente masculina y revestida con armadura, que se erige sobre un ser monstruoso de gran tamaño. El personaje alado empuña una lanza larga y delgada, cuyo extremo parece haber penetrado el cuerpo de la criatura inferior. La postura del vencedor es firme y decidida; su mirada está dirigida hacia abajo, concentrada en su oponente. Sus alas extendidas sugieren poder y dominio sobre el espacio aéreo.
El ser derrotado se encuentra postrado, con una expresión que denota sufrimiento y agonía. Su forma es grotesca, combinando rasgos animales –como pezuñas y cuernos– con elementos humanos distorsionados. Su cuerpo está envuelto en ropajes rojos oscuros, posiblemente simbolizando la sangre o el fuego infernal. A su alrededor, se observan figuras humanas pequeñas y desnudas, aparentemente caídas o sometidas, que podrían representar a las almas condenadas o a los pecadores.
El fondo de la pintura está dominado por un cielo turbulento, con nubes oscuras y una luz dorada intensa que emana desde arriba. Esta iluminación focaliza la atención en el enfrentamiento principal, creando un contraste dramático entre la figura victoriosa y el ser vencido. La paleta cromática es rica en tonos terrosos, rojos profundos y ocres, reforzando la sensación de intensidad emocional y conflicto.
Subtextualmente, la obra parece aludir a una batalla cósmica entre el bien y el mal. El personaje alado, con su armadura y lanza, se interpreta como un representante de las fuerzas celestiales o divinas, mientras que la criatura monstruosa encarna la oscuridad y el pecado. La presencia de las figuras humanas sometidas sugiere la liberación de la humanidad del poder opresor del mal. La circularidad de la composición podría simbolizar la eternidad de esta lucha o la naturaleza cíclica del bien y el mal en el universo. El uso de la luz dorada, contrastando con la oscuridad circundante, enfatiza la victoria de la luz sobre las tinieblas y la esperanza de redención.