Part 3 – Juan Rexach (before1431-after1483) - The Martyrdom of St. Sebastian
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El hombre central, desnudo y atado por cuerdas, exhibe una expresión de sufrimiento sereno, casi resignado. Su cuerpo está densamente perforado por las flechas, que parecen multiplicarse en su torso y extremidades. La disposición de los dardos es meticulosa, creando un patrón visual que enfatiza la intensidad del martirio.
Alrededor del personaje principal se agrupan varias figuras masculinas, ataviadas con indumentaria rica y ostentosa. Uno de ellos, situado a la izquierda, tensa un arco apuntando hacia el hombre atado; su rostro es oscuro, casi sombrío, lo que podría interpretarse como una representación de la crueldad o la obediencia ciega a una autoridad superior. A su derecha, otro personaje con barba poblada y armadura completa observa la escena con una expresión ambigua, posiblemente entre la indiferencia y el cumplimiento del deber. La vestimenta elaborada de estos personajes sugiere un estatus social elevado, implicando que el martirio no es un acto aislado sino parte de una dinámica de poder más compleja.
En la parte superior de la composición, dos ángeles alados vigilan la escena desde lo alto. Uno de ellos sostiene una corona, símbolo de la recompensa celestial y la gloria eterna que aguarda al mártir. Su presencia introduce una dimensión espiritual a la representación, sugiriendo que el sufrimiento terrenal es transitorio y conduce a un destino superior.
La paleta cromática se caracteriza por tonos cálidos y dorados en el fondo, contrastando con los colores más oscuros de las vestimentas y la piel del hombre martirizado. Esta contraposición visual acentúa la dramatización de la escena y dirige la atención hacia el sufrimiento central. La luz, aunque uniforme, resalta la musculatura del cuerpo expuesto y enfatiza la vulnerabilidad del personaje principal.
Subyacentemente, la obra plantea interrogantes sobre la naturaleza del poder, la fe, el sacrificio y la justicia divina. La representación de un acto tan violento, combinado con la presencia de los ángeles y la corona, invita a una reflexión sobre la redención a través del sufrimiento y la trascendencia espiritual. La riqueza de las vestimentas de los verdugos podría interpretarse como una crítica implícita a la corrupción o al abuso de poder en el contexto social de la época. En definitiva, se trata de una pintura que busca conmover al espectador y provocar una profunda meditación sobre temas universales relacionados con la condición humana.