Part 2 Louvre – Lorenzo Lotto -- Holy Family with three angels, young Saint John the Baptist, Saints Elizabeth and Zachary
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La figura femenina vestida con un manto azul intenso ocupa una posición central, irradiando una serenidad contenida. Sus manos se elevan en un gesto de ofrecimiento o bendición, atrayendo la atención hacia el núcleo del grupo. A su lado, dos figuras masculinas, presumiblemente padres, observan al niño con expresiones que oscilan entre la veneración y la contemplación. Uno de ellos, a la izquierda, parece extender una mano en un gesto ambiguo, quizás de protección o señalización. El otro, a la derecha, inclina su cabeza en un signo de respeto.
En el primer plano, un pequeño niño desnudo yace sobre una superficie blanquecina, aparentemente ajeno a la solemnidad del momento. Su cuerpo se presenta con una delicadeza que enfatiza su vulnerabilidad e inocencia. Detrás de él, tres ángeles alados se manifiestan en una disposición triangular, reforzando el carácter sagrado de la escena y sugiriendo una presencia divina. Una figura femenina adicional, con cabello castaño y vestimenta sencilla, observa al niño con una expresión de ternura maternal.
La paleta cromática es rica y contrastada: los azules profundos del manto mariano se contraponen a los tonos dorados y ocres que visten a las figuras masculinas. La luz, aunque difusa, ilumina selectivamente los rostros y las manos, acentuando la expresividad de los personajes.
Más allá de la representación literal, esta pintura parece explorar temas relacionados con la divinidad, la maternidad, la protección y el misterio del nacimiento. El gesto de ofrecimiento de la mujer vestida de azul podría interpretarse como una presentación a Dios o al mundo. La presencia de los ángeles refuerza la idea de una intervención celestial en los asuntos humanos. La disposición triangular de las figuras, un motivo recurrente en el arte religioso, contribuye a crear una sensación de equilibrio y armonía. El niño, situado en el centro de esta composición, se erige como el foco principal de la devoción, un símbolo de esperanza y redención. Se intuye una atmósfera de recogimiento y contemplación, invitando al espectador a participar en este momento sagrado.