Antoine Charles Horace Vernet – Scene of an unmounted horse race in Rome
Ubicación: Museum Calvet (Musée Calvet), Avignon.
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La paleta cromática es rica en tonos terrosos – ocres, marrones y grises – que evocan el polvo y la suciedad inherentes a este tipo de espectáculo. Sin embargo, contrastes más vivos, como el blanco del caballo central y los toques de rojo en las vestimentas de algunos espectadores, atraen inmediatamente la atención. La luz, aunque difusa, resalta ciertos detalles: la musculatura tensa de los caballos, la expresión de sorpresa o temor en los rostros de los participantes, la textura rugosa del suelo.
En primer plano, se distinguen figuras humanas involucradas en el control y manejo de los animales. Se aprecian gestos desesperados, intentos de sujetar o dirigir a los equinos, lo que sugiere una lucha constante entre el orden y el caos. La presencia de personas elegantemente vestidas, situadas en un balcón elevado, indica la existencia de una audiencia privilegiada que observa el espectáculo desde una posición de superioridad social. Sus expresiones varían: algunas denotan diversión, otras preocupación o incluso indiferencia.
La arquitectura del fondo, con sus edificios de varias plantas y una torre prominente, sitúa la escena en un entorno urbano específico, probablemente una ciudad italiana. La perspectiva es algo forzada, lo que acentúa la sensación de profundidad y amplifica el dramatismo de la acción principal.
Más allá de la mera representación de un evento deportivo, esta pintura parece explorar temas más complejos relacionados con el poder, el control social y la relación entre el hombre y la naturaleza. La dificultad para dominar a los caballos, su fuerza indomable, podría interpretarse como una metáfora de las limitaciones del poder humano o de la imposibilidad de controlar completamente las fuerzas primarias. El contraste entre la elegancia de la audiencia y la crudeza del espectáculo sugiere una crítica implícita a las jerarquías sociales y a la forma en que el entretenimiento puede ser utilizado para distraer o manipular a las masas. La escena, con su mezcla de emoción, peligro y aparente descontrol, invita a la reflexión sobre la naturaleza humana y los límites de nuestra capacidad para imponer orden al mundo.