Jacques Joseph Tissot – A Little Nimrod
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A sus pies, varios compañeros yacen sobre el suelo cubierto de hojas secas, algunos envueltos en pieles de animales –probablemente zibelines–, como si fueran trofeos de una cacería imaginaria. Uno de ellos parece dormido o derrotado, mientras que otro se encuentra en una posición más activa, aunque igualmente relajada. La disposición de los cuerpos sugiere un juego de roles, donde la imitación de la caza y el heroísmo militar son elementos clave.
En segundo plano, a la izquierda, se aprecia una figura femenina observando la escena desde una distancia prudencial, posiblemente una nodriza o institutriz. Su presencia introduce una dimensión de supervisión adulta en este mundo infantil. A la derecha, un perro descansa plácidamente cerca de uno de los niños, integrándose en el ambiente lúdico y despreocupado.
La luz, cálida y difusa, baña la escena, acentuando los tonos dorados y ocres del follaje otoñal y creando una atmósfera nostálgica y bucólica. La técnica pictórica es realista, con un detallado tratamiento de las texturas –la suavidad de las pieles, el brillo de los uniformes, la rugosidad de la madera– que contribuyen a la verosimilitud de la representación.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la inocencia infantil, la imitación y el juego simbólico, así como una sutil crítica a la glorificación de la guerra y la autoridad militar a través de la mirada ingenua de los niños. La yuxtaposición entre la seriedad del niño nimrod y la despreocupación de sus compañeros sugiere una reflexión sobre las aspiraciones de poder y el contraste entre la fantasía y la realidad. El uso de pieles de animales podría interpretarse como un símbolo de conquista y dominio, aunque en este contexto se presenta de manera trivializada por la naturaleza lúdica del juego. En definitiva, la pintura invita a considerar la complejidad de la infancia y su capacidad para recrear el mundo adulto a través de la imaginación y el juego.