Win (Dragon) Roerich N.K. (Part 5)
Roerich N.K. – Win (Dragon)
Editar atribución
Descargar a tamaño completo: 789×476 px (0,1 Mb)
Volver al álbum: Roerich N.K. (Part 5)
Ubicación: House of Scientists, Akademgorodok, Novosibirsk, Russia
Roerich tiene una serie de pinturas única, "Bogatyr", dedicada a la Segunda Guerra Mundial. Dos lienzos de esta serie se encuentran en la galería de Novosibirsk. Uno de ellos se llama "La Victoria". El cuadro fue pintado en 1942. La guerra estaba en pleno apogeo, los días más duros del bloqueo de Leningrado estaban aún por llegar. Pero Moscú fue defendida. En parte a esta victoria y está dedicada a la pintura de N.
Descripción del cuadro Victoria de Nikolai Roerich
Roerich tiene una serie de pinturas única, "Bogatyr", dedicada a la Segunda Guerra Mundial. Dos lienzos de esta serie se encuentran en la galería de Novosibirsk. Uno de ellos se llama "La Victoria".
El cuadro fue pintado en 1942. La guerra estaba en pleno apogeo, los días más duros del bloqueo de Leningrado estaban aún por llegar. Pero Moscú fue defendida. En parte a esta victoria y está dedicada a la pintura de N. Roerich.
En el centro del cuadro hay un bogatyr que mató a un dragón. Un tema bastante clásico, conocido en muchos países y variantes. Roerich dio un nuevo significado al tema.
El bogatyr es un típico guerrero de la antigua Rusia con una armadura adecuada a la época. El dragón (probablemente, Zmey Gorynych, pero con una sola cabeza) es un monstruo verde oscuro cuyo color recuerda al uniforme militar del Reich. El artista utilizó como fondo el pico más alto de Siberia, el Belukha.
Amanecer. El sol ya está inundando un lado de Belukha y pronto subirá más. La importancia de la situación se ve acentuada por el cielo escarlata que amanece y que ocupa aproximadamente un tercio del cuadro. Una pequeña plataforma en una de las montañas.
La batalla de Moscú es una de las primeras batallas en las que participaron divisiones procedentes de Siberia. Y el propio guerrero es un siberiano, con rasgos orientales, que lleva una armadura medieval.
Para Roerich, un bogatyr es sobre todo fuerza y poder. También lo es un dragón, después de que el artista viviera tantos años en Oriente. El hombre que mata al dragón apenas puede mantenerse en pie. No hay júbilo ni patetismo; sólo hay cansancio y sensación de logro, alegría y ansiedad. Alegría por haber ganado después de todo. La ansiedad de que crezca otra cabeza o de que entre otro dragón.
En 1975, el hijo menor del artista transfirió un cuadro a la rama siberiana de la Academia Rusa de Ciencias. En la donación se observó especialmente que en este cuadro Roerich trató de expresar la creencia en la Victoria y en el gran futuro para todos.
Кому понравилось
Пожалуйста, подождите
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Necesitas iniciar sesión
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).



















No se puede comentar Por qué?
En primer plano, un guerrero se alza sobre el cuerpo de una criatura reptiliana, presumiblemente un dragón. El hombre, vestido con armadura y portando un escudo circular, irradia una presencia firme y decidida. Su postura es erguida, casi desafiante, aunque su rostro permanece oculto en la sombra, lo que dificulta discernir sus emociones. La criatura yacente, de color negro intenso, se retuerce sobre sí misma, transmitiendo una sensación de derrota y vulnerabilidad. Una luz brillante, posiblemente mágica o divina, emana del punto donde el guerrero sostiene su arma, enfatizando la victoria obtenida.
La composición es deliberadamente simplificada; las figuras son estilizadas y carecen de detalles realistas. Esta abstracción contribuye a una interpretación alegórica de la escena. El dragón podría representar fuerzas oscuras, peligros o desafíos que deben ser superados. La figura del guerrero, por su parte, simboliza el coraje, la determinación y la capacidad humana para vencer obstáculos.
El contraste entre la frialdad de las montañas y el calor del horizonte sugiere una lucha entre opuestos: bien contra mal, luz contra oscuridad, orden contra caos. El hecho de que el rostro del guerrero esté oculto invita a la reflexión sobre la naturaleza universal de la victoria y el sacrificio; no se trata de un héroe individualizado, sino de una representación arquetípica de la perseverancia humana frente a la adversidad. La ausencia de contexto narrativo específico permite múltiples interpretaciones, otorgando a la obra una resonancia simbólica que trasciende lo meramente anecdótico.