Roerich N.K. – The Himalayas # 121 The Beam Game
Ubicación: International N.K. Roerich’s Center-Museum, Moscow (Международный Центр-Музей им. Н.К. Рериха).
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La organización espacial es fundamental. Las montañas se superponen unas a otras, creando una sensación de profundidad que, sin embargo, carece de perspectiva tradicional. Las líneas divisorias entre las diferentes capas son marcadas y angulares, sugiriendo una fragmentación del espacio. No hay un punto focal claro; la mirada se mueve constantemente entre los distintos planos, buscando una coherencia que no se encuentra fácilmente.
El uso del color es particularmente significativo. El azul, con sus múltiples matices, transmite una atmósfera de quietud y misterio, mientras que el amarillo irrumpe como un elemento disruptivo, aportando vitalidad y energía a la composición. La yuxtaposición de estos colores opuestos genera una tensión visual palpable.
Más allá de la representación literal de un paisaje, esta obra parece explorar temas relacionados con la percepción y la abstracción. La simplificación extrema de las formas sugiere una búsqueda de la esencia del objeto representado, despojándolo de sus atributos accidentales para revelar su estructura fundamental. La fragmentación espacial podría interpretarse como una metáfora de la experiencia humana, dividida entre diferentes planos de realidad.
El autor parece interesado en la relación entre la forma y el color, utilizando estos elementos para crear un efecto emocional y psicológico en el espectador. La ausencia de figuras humanas o animales refuerza esta impresión de desolación y aislamiento, invitando a una contemplación introspectiva sobre la naturaleza del ser y su lugar en el universo. La obra no busca narrar una historia concreta, sino más bien evocar un estado de ánimo, una sensación de asombro ante la inmensidad y la complejidad del mundo.