Gustaf Lundberg – Fredrik Axel von Fersen (1719-1794), Count
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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El hombre luce un elaborado peinado empolvado, característico de la moda del siglo XVIII, con rizos abundantes que enmarcan su rostro. Su tez es clara, aunque se percibe una ligera tonalidad rosada en las mejillas, sugiriendo salud y vitalidad. Los ojos son azules y expresan una mirada directa al espectador, transmitiendo una sensación de confianza y quizás un ligero dejo de melancolía. La boca esboza una sonrisa contenida, que no llega a ser jovial, sino más bien reservada y digna.
El atuendo es igualmente revelador: viste una chaqueta azul celeste con detalles en blanco, posiblemente de terciopelo o seda, lo cual denota riqueza y refinamiento. Un cuello alto, adornado con encajes delicados, protege su garganta. En el pecho se distingue una insignia distintiva, presumiblemente una orden caballeresca, que simboliza su pertenencia a la nobleza y su servicio al reino. La presencia de esta decoración es fundamental para establecer su estatus social.
La iluminación es suave y uniforme, sin contrastes dramáticos, lo cual contribuye a crear una atmósfera de solemnidad y elegancia. El artista ha prestado especial atención a los detalles del rostro y la textura de las telas, evidenciando un dominio técnico considerable.
Subtextualmente, el retrato parece querer proyectar una imagen de nobleza, poder e inteligencia. La postura erguida, la mirada directa y la vestimenta lujosa sugieren una persona consciente de su posición social y deseosa de mostrarla al mundo. La sonrisa sutil podría interpretarse como un signo de autocontrol y compostura, atributos valorados en la aristocracia del siglo XVIII. El fondo oscuro, además de enfocar la atención en el sujeto, puede evocar una sensación de misterio o introspección, insinuando una complejidad interior que va más allá de la apariencia externa. En definitiva, se trata de un retrato diseñado para perdurar y transmitir una imagen idealizada de su protagonista.