Philadelphia Museum of Art – Alfred Henry Maurer, American, 1868-1932 -- The Peacock (Portrait of a Woman)
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La mujer, apenas insinuada, se distingue principalmente a través del vibrante tejido que cubre su figura. Este manto exhibe una ornamentación compleja, con patrones curvilíneos y colores intensos – rojos, naranjas, ocres – que evocan las plumas iridiscentes de un pavo real. La repetición de formas ondulantes sugiere dinamismo y vitalidad, aunque la postura de la mujer, encorvada y sumisa, introduce una nota de melancolía o resignación.
El biombo actúa como una barrera física y psicológica, impidiendo una visión completa de la figura femenina. Esta estrategia compositiva genera una sensación de ocultamiento, de secreto revelado a medias. La presencia de un espejo circular en el borde del biombo refuerza esta idea de reflejo y fragmentación de la identidad. El rostro, apenas visible, parece desdibujado o distorsionado por el cristal, sugiriendo una pérdida de individualidad o una introspección dolorosa.
El espacio arquitectónico es igualmente significativo. La puerta, con su manija prominente, sugiere un umbral, una transición entre espacios públicos y privados. Las paredes desnudas, pintadas en tonos neutros, acentúan la sensación de aislamiento y confinamiento. El suelo, sombreado y texturizado, contribuye a la atmósfera opresiva del lugar.
La pintura parece explorar temas relacionados con la identidad femenina, el encierro emocional y la búsqueda de la individualidad dentro de un contexto social restrictivo. La exuberancia del tejido contrasta con la sumisión de la figura, sugiriendo una tensión entre las expectativas sociales impuestas a la mujer y su deseo de autoexpresión. El uso magistral de la luz y el color contribuye a crear una atmósfera cargada de simbolismo y ambigüedad, invitando al espectador a reflexionar sobre los secretos que se esconden tras las apariencias. La obra, en su conjunto, transmite una profunda sensación de introspección y melancolía.