Attributed to the Master of the Legend of Saint Ursula, Netherlandish (active Bruges), active c. 1470-c. 1500 – The Crucifixion, with an Abbot Saint Philadelphia Museum of Art
Philadelphia Museum of Art – Attributed to the Master of the Legend of Saint Ursula, Netherlandish (active Bruges), active c. 1470-c. 1500 -- The Crucifixion, with an Abbot Saint
Aquí se observa una composición vertical de marcado carácter devocional. En el punto focal, Cristo crucificado domina la escena, su cuerpo extendido sobre la cruz que se alza como un eje central. La figura exhibe una serenidad inusual para una representación del martirio; la expresión es más contemplativa que dolorosa, y el rostro muestra una palidez idealizada. La anatomía, aunque no exenta de cierta rigidez característica del período, busca una representación realista dentro de los límites impuestos por la iconografía religiosa. Debajo de la cruz, se despliega un grupo de personajes que reaccionan a la escena central. A la izquierda, una mujer vestida con ropajes sobrios y un velo cubre su cabeza, mostrando una expresión de profunda tristeza o compasión. A su lado, otro hombre, ataviado con túnicas rojas, inclina el rostro hacia Cristo, posiblemente en señal de duelo o arrepentimiento. A la derecha, un monje abadejo, fácilmente identificable por su hábito y báculo, observa la crucifixión con una expresión más contenida, quizás reflejando una aceptación estoica del sufrimiento divino. Una figura femenina adicional, vestida de verde y con un tocado anaranjado, se arrodilla en primer plano, ofreciendo una postura de súplica o veneración. El fondo presenta un paisaje distante, delineado con cierta imprecisión pero que sugiere la presencia de una ciudad amurallada y montañas escarpadas. Esta perspectiva, aunque limitada, proporciona una sensación de profundidad y sitúa el evento central en un contexto geográfico definido. La atmósfera general es sombría, acentuada por los tonos apagados y la iluminación dirigida hacia Cristo, que lo resalta frente a las figuras inferiores. En cuanto a los subtextos, la pintura parece explorar temas de fe, sufrimiento, redención y contemplación. La presencia del abadejo sugiere una conexión con el mundo monástico y posiblemente un patrocinio eclesiástico para la obra. La variedad de expresiones en los personajes que observan la crucifixión invita a la reflexión sobre las diferentes formas en que se puede experimentar la fe y el dolor. El detalle de la vestimenta, meticulosamente representado, indica una posible intención de identificar a algunos de los presentes como figuras relevantes dentro de la comunidad o del círculo social del comitente. La composición vertical, típica de retablos y obras devocionales de la época, refuerza la idea de elevación espiritual y conexión con lo divino.
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Debajo de la cruz, se despliega un grupo de personajes que reaccionan a la escena central. A la izquierda, una mujer vestida con ropajes sobrios y un velo cubre su cabeza, mostrando una expresión de profunda tristeza o compasión. A su lado, otro hombre, ataviado con túnicas rojas, inclina el rostro hacia Cristo, posiblemente en señal de duelo o arrepentimiento. A la derecha, un monje abadejo, fácilmente identificable por su hábito y báculo, observa la crucifixión con una expresión más contenida, quizás reflejando una aceptación estoica del sufrimiento divino. Una figura femenina adicional, vestida de verde y con un tocado anaranjado, se arrodilla en primer plano, ofreciendo una postura de súplica o veneración.
El fondo presenta un paisaje distante, delineado con cierta imprecisión pero que sugiere la presencia de una ciudad amurallada y montañas escarpadas. Esta perspectiva, aunque limitada, proporciona una sensación de profundidad y sitúa el evento central en un contexto geográfico definido. La atmósfera general es sombría, acentuada por los tonos apagados y la iluminación dirigida hacia Cristo, que lo resalta frente a las figuras inferiores.
En cuanto a los subtextos, la pintura parece explorar temas de fe, sufrimiento, redención y contemplación. La presencia del abadejo sugiere una conexión con el mundo monástico y posiblemente un patrocinio eclesiástico para la obra. La variedad de expresiones en los personajes que observan la crucifixión invita a la reflexión sobre las diferentes formas en que se puede experimentar la fe y el dolor. El detalle de la vestimenta, meticulosamente representado, indica una posible intención de identificar a algunos de los presentes como figuras relevantes dentro de la comunidad o del círculo social del comitente. La composición vertical, típica de retablos y obras devocionales de la época, refuerza la idea de elevación espiritual y conexión con lo divino.