malevich portrait of m v matiushin 1913 Kazimir Malevich (1879-1935)
Kazimir Malevich – malevich portrait of m v matiushin 1913
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Pintor: Kazimir Malevich
En 1913, el famoso artista K. S. Malevich pintó un cuadro insólito, "Retrato de Matyushin", al estilo del nuevo movimiento artístico de la época: el cubofuturismo. A diferencia de la mayoría de sus seguidores, Malevich no utilizó únicamente colores monocromos en su obra. Lo pintó al óleo, utilizando una rica paleta de colores y representando elementos realistas en diferentes partes del cuadro, transmitiendo perfectamente la dinámica de la composición y combinando lo incompatible. Aunque el cuadro es abstracto, una persona atenta puede ver en el lienzo su frente y su pelo oscuro con raya y algunos detalles de su ropa.
Descripción del cuadro "Retrato de Matyushin" de Kazimir Malevich
En 1913, el famoso artista K. S. Malevich pintó un cuadro insólito, "Retrato de Matyushin", al estilo del nuevo movimiento artístico de la época: el cubofuturismo. A diferencia de la mayoría de sus seguidores, Malevich no utilizó únicamente colores monocromos en su obra. Lo pintó al óleo, utilizando una rica paleta de colores y representando elementos realistas en diferentes partes del cuadro, transmitiendo perfectamente la dinámica de la composición y combinando lo incompatible.
Aunque el cuadro es abstracto, una persona atenta puede ver en el lienzo su frente y su pelo oscuro con raya y algunos detalles de su ropa. Gracias a estos "fragmentos" se puede entender que se trata de un retrato y no de una colección de figuras geométricas pintadas en diferentes colores.
Lo primero que llama la atención del espectador es una larga franja horizontal de muchos rectángulos blancos que atraviesa el centro del lienzo. Es bien sabido que Matyushin no sólo era un gran pintor, sino también un compositor, y Malevich decidió hacer hincapié en su obra en su talento musical. Los cuadrados blancos son, por supuesto, las teclas del piano. El artista también aludió a la singularidad del sistema musical de Matyushin por la ausencia de las habituales teclas negras.
Malevich ha transmitido maravillosamente la dinámica de la imagen abstracta. Las grandes figuras parecen desintegrarse en una multitud de otras más pequeñas, y éstas, a su vez, están sometidas a la misma desintegración. El Retrato de Matyushin es sin duda una de las mejores obras de arte, ejecutada en una combinación de estilos cubista y futurista.
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El uso del color es igualmente significativo. Una paleta restringida, dominada por tonos terrosos, grises y ocres, se ve interrumpida por destellos de rojo, azul y verde que aportan dinamismo y complejidad visual. Estos colores no parecen tener una función descriptiva; más bien, contribuyen a la sensación general de inestabilidad y desorientación.
La presencia de lo que parece ser un teclado musical, situado en la parte central superior del cuadro, introduce una posible dimensión simbólica. Podría interpretarse como una referencia al mundo de la música y, por extensión, a la armonía o disonancia inherentes a la experiencia humana. La disposición fragmentada de las formas podría sugerir una ruptura con las convenciones tradicionales, tanto en el arte como en la sociedad.
La ausencia de perspectiva tradicional y la falta de un punto focal definido contribuyen a una sensación de ambigüedad espacial. El espectador se ve desafiado a reconstruir la imagen a partir de sus fragmentos, participando activamente en la creación del significado. La obra parece invitar a una reflexión sobre la naturaleza de la identidad, la percepción y la representación artística.
En definitiva, el autor ha creado un retrato que trasciende la mera reproducción física para adentrarse en un territorio más abstracto y conceptual, donde la forma se convierte en portadora de significados ocultos y la figura humana se desintegra en una red de planos geométricos.