Carl Larsson – Lisbeth watercolour 1894
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El fondo está definido por una pared decorada con motivos ornamentales y una inscripción superior, presumiblemente el nombre de la retratada. Sobre esta inscripción, un escudo heráldico con dos águilas afrontadas añade una capa de simbolismo que podría aludir a linaje o identidad familiar. La iluminación es suave y difusa, creando una atmósfera íntima y ligeramente onírica. Los colores son cálidos, dominados por el rojo del vestido y los tonos ocres de la pared, aunque se aprecia un contraste con las zonas más oscuras del sillón.
La composición vertical acentúa la figura de la niña, elevándola visualmente sobre el espectador. La disposición de los elementos –el sillón, la pared decorada, el escudo– sugiere una escena domesticada y burguesa, pero la mirada perdida de la niña introduce un elemento de ambigüedad que desafía una lectura puramente superficial.
Más allá de la representación literal de una niña con su muñeco, se intuye una exploración de temas como la infancia, la identidad, la memoria y el paso del tiempo. El contraste entre la alegría aparente y la sombra de melancolía en la expresión de la niña podría sugerir una reflexión sobre la fugacidad de la inocencia o la complejidad inherente a la experiencia humana, incluso en sus etapas más tempranas. La presencia del escudo heráldico, aunque estilizado, insinúa un peso histórico y social que contrasta con la fragilidad de la figura infantil. En definitiva, la obra invita a una contemplación pausada sobre las múltiples capas de significado que se esconden tras la aparente sencillez de la escena representada.