Carl Larsson – A home
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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El mobiliario, aunque funcional, parece desprovisto de vida propia. Una silla de madera con un tapizado a rayas se encuentra ligeramente desplazada del eje central, sugiriendo una interrupción momentánea en la armonía general. Un joven, sentado sobre ella, es el único punto focal humano; su postura encorvada y la mirada fija en algo fuera del plano nos transmiten una sensación de introspección o quizás, de ligera tristeza. Sostiene un libro abierto, pero no parece absorto en la lectura; más bien, se le ve perdido en sus pensamientos.
La decoración es rica en detalles: el aparador a la izquierda exhibe intrincados diseños florales y geométricos, mientras que la chimenea a la derecha presenta una ornamentación igualmente elaborada. Los cuadros colgados en las paredes varían en tema y estilo; algunos parecen retratos familiares, otros son ilustraciones botánicas, y uno muestra un grabado con texto ilegible. Esta diversidad de imágenes podría interpretarse como una representación de los recuerdos, las aspiraciones o la historia familiar que habita el espacio.
La luz, suave y difusa, contribuye a la atmósfera general de calma y nostalgia. No hay sombras marcadas; todo parece bañado en una luz uniforme que atenúa cualquier contraste dramático. El suelo de madera, con sus tablones pulidos, refleja tenuemente la luz, creando una sensación de profundidad y amplitud.
Subtextualmente, la obra sugiere una reflexión sobre el paso del tiempo, la memoria y la soledad. El niño sentado en la silla podría simbolizar la infancia perdida o la transición a la edad adulta. La acumulación de objetos personales en las paredes habla de un pasado que persiste, aunque quizás con cierta melancolía. La composición general transmite una sensación de quietud contemplativa, invitando al espectador a detenerse y reflexionar sobre su propia relación con el hogar y los recuerdos asociados a él. El espacio se siente habitado, pero también vacío; como si la presencia humana fuera más un eco que una realidad palpable.