Andrea Mantegna – Sala dei Giganti by Romano (1524)
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En la parte inferior del fresco, una estructura arquitectónica con elementos clásicos –columnas corintias, arcos– sirve como escenario para un grupo de figuras humanas que se agitan y luchan. La disposición de estas figuras es dinámica; algunas parecen intentar sostener los pilares amenazados por el derrumbe, mientras otras son arrastradas por la fuerza descendente de las figuras superiores. Se aprecia una clara tensión entre la estabilidad representada por la arquitectura y el caos provocado por la caída de los seres humanos.
La paleta cromática es rica en tonos cálidos: ocres, dorados y rojizos predominan, intensificando la sensación de dramatismo y movimiento. El uso del claroscuro acentúa las figuras en primer plano, otorgándoles mayor relieve y enfatizando su lucha contra una fuerza superior. La luz, aunque difusa, resalta los cuerpos musculosos y las expresiones de angustia o determinación que se observan en los rostros.
Más allá de la representación literal de una catástrofe, el fresco parece aludir a temas más profundos relacionados con el poder, la fragilidad humana y la transitoriedad del orden establecido. La caída de estos seres, posiblemente gigantes por su tamaño y fuerza, podría interpretarse como una alegoría de la decadencia de un imperio o de la pérdida de la autoridad. La arquitectura que intenta resistir el caos sugiere una lucha inútil contra fuerzas inevitables, mientras que las figuras que se aferran a los pilares simbolizan la resistencia individual ante la adversidad.
El espacio arquitectónico en el que se desarrolla la escena, con su suelo geométrico y sus barandillas que delimitan un área de observación, introduce una dimensión adicional: la del espectador. Este elemento sugiere que lo que estamos viendo no es simplemente un evento aislado, sino una representación destinada a ser contemplada y reflexionada, invitando al público a considerar su propia posición frente a los acontecimientos representados. La composición en su conjunto transmite una sensación de inmensidad y desasosiego, dejando una impresión duradera en el observador.