Andrea Mantegna – Adoration of the Magi (1460)
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En primer plano, tres figuras adultas, presumiblemente los Reyes Magos, se inclinan en señal de reverencia ante la escena central. Sus vestimentas son ricas y elaboradas, indicando su estatus social y el carácter solemne del acontecimiento que presencian. La figura a la izquierda, con una barba larga y canosa, muestra un gesto de profunda contemplación. La segunda figura, situada en el centro, parece ofrecer algún tipo de objeto, quizás una ofrenda. A su derecha, otra figura, vestida con ropajes amarillos, se inclina también en señal de respeto.
La Virgen María sostiene al niño en su regazo, y ambos irradian una serenidad que contrasta con la humildad del entorno. El rostro de la Virgen es dulce y compasivo, mientras que el infante parece observar a los presentes con curiosidad.
Sobre ellos, emergiendo desde detrás de la gruta rocosa, se aprecia un grupo de ángeles que apuntan hacia una estrella brillante en lo alto. Esta estrella, ubicada en la parte superior central del lienzo, actúa como un faro visual y simboliza la guía divina. La roca misma, con sus texturas detalladas y su coloración terrosa, contribuye a crear una atmósfera de austeridad y humildad.
El autor ha empleado una perspectiva algo inusual, que acentúa la verticalidad de la composición y dirige la mirada del espectador hacia el cielo. La disposición de los personajes sugiere una jerarquía: los Reyes Magos en primer plano, la Virgen con el Niño en el centro, y los ángeles y la estrella como elementos trascendentes.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas de fe, humildad, devoción y la manifestación divina en un contexto terrenal. La riqueza de las vestimentas contrasta con la sencillez del establo, sugiriendo una dualidad entre lo mundano y lo sagrado. La reverencia de los Reyes Magos simboliza el reconocimiento de la divinidad por parte de aquellos que poseen poder e influencia. El gesto contemplativo de la figura barbuda podría interpretarse como una invitación a la reflexión sobre el misterio de la fe. La luz, aunque limitada, sugiere la esperanza y la guía en medio de la oscuridad.