Part 3 Louvre – Jan Brueghel the elder -- Battle of Issus
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La batalla se desarrolla con una intensidad palpable. Los cuerpos yacen esparcidos por el suelo, algunos aún en lucha, otros inertes. La paleta cromática es rica y terrosa, dominada por ocres, marrones y verdes oscuros que acentúan la crudeza del conflicto. Destacan los destellos de armaduras y estandartes, que aportan puntos focales visuales dentro del tumulto general.
El autor ha prestado especial atención al detalle en la representación de las figuras humanas, aunque estas se encuentran densamente agrupadas. Se distinguen soldados a caballo, infantería luchando cuerpo a cuerpo, y personajes que parecen observar la contienda desde una posición más elevada. La expresión de los rostros es difícil de discernir debido a la distancia y al movimiento, pero se intuye desesperación, furia y agotamiento.
En el plano medio, un toldo o campamento improvisado sugiere la presencia de líderes militares o dignatarios que supervisan la batalla desde una relativa seguridad. Este elemento introduce una dimensión política y estratégica en la representación del conflicto.
El paisaje montañoso al fondo, aunque difuminado, proporciona un contexto geográfico a la escena. La atmósfera opresiva del cielo, con sus nubes oscuras y amenazantes, refuerza la sensación de tragedia y fatalidad que impregna la obra.
Más allá de la mera representación de una batalla, se percibe una reflexión sobre la fragilidad humana, el poder destructivo de la guerra y la vanidad de las ambiciones militares. La multitudinaria escena sugiere la pérdida masiva de vidas y el impacto devastador del conflicto en la sociedad. El contraste entre la violencia del primer plano y la relativa calma del fondo montañoso podría interpretarse como una crítica implícita a la naturaleza efímera de la gloria y la inevitabilidad de la muerte. La composición, con su énfasis en el caos y la desolación, invita a la contemplación sobre las consecuencias humanas de los conflictos bélicos.