Part 2 – Hans Multscher (c.1400-1467) - Wurzach Altarpiece - Death of Mary
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A su lado, un hombre joven, presumiblemente Jesús, sostiene en sus brazos a un niño pequeño, posiblemente el Niño Dios. Su expresión es una mezcla de dolor y resignación, reflejando la tristeza por la pérdida inminente pero también la aceptación del designio divino. La presencia del Niño añade una capa de complejidad emocional: la muerte se yuxtapone con la vida, el fin con un nuevo comienzo.
Un grupo considerable de figuras masculinas, ataviadas con ropajes suntuosos y diversas edades, observa la escena desde la izquierda. Muchos sostienen libros o pergaminos, sugiriendo que son clérigos o eruditos reunidos para ofrecer oraciones y consuelo. Sus rostros exhiben una gama de emociones: tristeza, compasión, pero también un cierto distanciamiento, como si estuvieran cumpliendo con un deber religioso más que experimentando una conexión personal con el dolor. La disposición de estos hombres es densa, casi claustrofóbica, creando una sensación de opresión y solemnidad.
El espacio arquitectónico en el que se desarrolla la escena está definido por arcos góticos decorados con motivos heráldicos. Una columna central divide visualmente el conjunto, separando a los observadores del lecho de muerte. En la parte inferior derecha, un jarrón con flores y una planta verde aportan un toque de naturaleza, pero su presencia parece más simbólica que orgánica, como si fueran ofrendas fúnebres.
La pintura transmite una profunda reflexión sobre la mortalidad, la fe y el consuelo espiritual. La yuxtaposición de la muerte y la vida, la tristeza y la esperanza, sugiere una meditación sobre los misterios de la existencia humana y la promesa de redención a través de la fe. El uso del color es deliberado: los tonos oscuros y ricos acentúan el dramatismo de la escena, mientras que los colores más claros resaltan la figura central y su conexión con lo divino. La composición general invita a la contemplación silenciosa y a una profunda reflexión sobre la condición humana.