Part 2 – Frans Snyders (1579-1657) - Still life with lobster and fruit
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El artista ha dispuesto una profusa variedad de alimentos: un cangrejo rojo vibrante domina la parte central, contrapuesto a un pato con plumaje iridiscente y a una gallina desplumada, extendida sobre la superficie. A su alrededor se acumulan frutas en abundancia – uvas verdes y moradas, frambuesas dispuestas en una delicada porcelana azul y blanca, y otras frutas de tonos cálidos que sugieren madurez y riqueza. Una cesta de mimbre, parcialmente visible, contribuye a la sensación de generosidad y desbordamiento.
La iluminación es teatral, enfocándose selectivamente sobre ciertos elementos para resaltar su brillo y volumen. El contraste entre las zonas iluminadas y las áreas sumidas en sombra intensifica el realismo y la plasticidad de los objetos. Se observa una meticulosa atención al detalle en la representación de las texturas: la rugosidad del cangrejo, la suavidad de las plumas, la tersura de la fruta, todo tratado con un virtuosismo técnico que denota un profundo conocimiento de la naturaleza muerta.
Más allá de la mera descripción de una mesa repleta de alimentos, esta pintura sugiere subtextos relacionados con la prosperidad y el lujo. La abundancia de productos exóticos y costosos – el cangrejo, por ejemplo, era considerado un manjar reservado para ocasiones especiales – apunta a una ostentación de riqueza y poder. La presencia del pato y la gallina, junto con el cangrejo, introduce una nota de transitoriedad y decadencia; estos elementos, aunque apetecibles en su estado fresco, inevitablemente se deterioran con el tiempo, recordándonos la fugacidad de los placeres terrenales. La porcelana fina, un símbolo de refinamiento y sofisticación, refuerza esta idea de opulencia y distinción social. En definitiva, la obra no es simplemente una representación de alimentos, sino una alegoría visual sobre la riqueza, el consumo y la naturaleza efímera de las posesiones materiales. El fondo oscuro, con su sugerencia de un espacio arquitectónico indefinido, contribuye a crear una atmósfera de misterio y contemplación.