Bulakov’s portrait Vasily Tropinin (1776-1857)
Vasily Tropinin – Bulakov’s portrait
Editar atribución
Descargar a tamaño completo: 1036×1326 px (0,1 Mb)
Pintor: Vasily Tropinin
Esta obra de Vasily Tropinin está considerada como una de las mejores de su obra. Aquí vemos un retrato del famoso cantante de ópera ruso Piotr Aleksandrovich Bulakhov. El cantante debutó en los escenarios sólo dos años antes de que se pintara el retrato. Tropinin se hizo rápidamente amigo del hombre y decidió plasmar su imagen en un lienzo. Se dice que lo más difícil de retratar es el propio hombre, en su entorno habitual.
Descripción del cuadro de Vasily Tropinin "Retrato de Bulakhov".
Esta obra de Vasily Tropinin está considerada como una de las mejores de su obra. Aquí vemos un retrato del famoso cantante de ópera ruso Piotr Aleksandrovich Bulakhov. El cantante debutó en los escenarios sólo dos años antes de que se pintara el retrato. Tropinin se hizo rápidamente amigo del hombre y decidió plasmar su imagen en un lienzo.
Se dice que lo más difícil de retratar es el propio hombre, en su entorno habitual. Vemos a Bulakhov sentado en un sillón y posando para el artista. El hombre se apoya libremente en el reposabrazos con la mano derecha.
No está vestido con un traje ceremonial y no espera visitas. Lleva ropa de casa normal: una bata azul oscura con una cálida capa de piel, y una bufanda blanca atada al cuello, de la que sobresale el cuello blanco como la nieve de su camisa. Bulakhov tiene un pelo oscuro y rizado que le hace parecer claramente joven, lo que le da una emoción juvenil. Sus ojos son expresivos, un poco divertidos y traviesos.
A los artistas siempre les gusta representar detalles sutiles pero importantes en sus obras. En este cuadro, en la parte inferior, hay un pequeño libro verde que Bulakhov sostiene en la mano. Lo sujeta sin apretar, con dos dedos, como si estuviera a punto de dejarlo caer accidentalmente. El libro muestra que el famoso cantante de ópera era un hombre inteligente y culto, pero su picardía innata no se ha desvanecido con los años.
El esquema cromático de la obra es apagado y se utilizan colores oscuros: negro, azul oscuro, marrón. Tal vez el artista trataba de transmitir una atmósfera doméstica, algo íntima. No hay necesidad de esconderse o fingir, puedes ser tú mismo. A la espalda de Bulakhov sólo hay un fondo monocromo y oscuro. No hay una decoración costosa, ni cuadros dorados. Todo es muy sencillo, discreto. El punto más brillante de la obra es el rostro de Piotr Alexandrovich. Es como si una luz interior brillara en él, provocando el brillo de sus ojos y una modesta sonrisa.
Кому понравилось
Пожалуйста, подождите
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Necesitas iniciar sesión
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).



















No se puede comentar Por qué?
La iluminación es dramática, siguiendo un esquema claroscuro que enfatiza el rostro y el cuello del retratado, mientras que el resto del cuerpo se sumerge en una penumbra densa. Esta técnica resalta la importancia de la individualidad y la introspección, sugiriendo una personalidad compleja y quizás reservada. La luz incide sobre las facciones, revelando detalles como la textura de la piel, la sombra sutil bajo los ojos y el brillo en los labios.
El hombre viste un abrigo oscuro con forro rojo que aporta un contraste vibrante al conjunto. En su mano izquierda sostiene lo que parece ser una carpeta o libro, cuyo contenido permanece oculto. Este objeto podría simbolizar su profesión, sus intereses intelectuales o simplemente servir como un elemento para completar la composición y añadir profundidad a la imagen.
La paleta de colores es restringida, dominada por tonos oscuros: marrones, grises y negros, con toques de rojo en el forro del abrigo y destellos de luz sobre la piel. Esta elección cromática contribuye a crear una atmósfera solemne e introspectiva. La pincelada es suelta y expresiva, evidenciando la técnica del artista y aportando dinamismo a la superficie pictórica. Se percibe un cierto realismo en el tratamiento de los detalles, pero también una libertad interpretativa que sugiere una búsqueda de la esencia más allá de la mera representación física.
En cuanto a subtextos, se puede inferir una cierta intelectualidad o sensibilidad artística del retratado, reforzada por su expresión y la presencia del libro. La mirada directa al espectador podría interpretarse como un desafío o una invitación a la reflexión sobre el individuo y su lugar en el mundo. El uso de la penumbra sugiere misterio y complejidad, insinuando que hay más en el personaje de lo que se revela a simple vista. En general, la obra transmite una sensación de introspección y una sutil melancolía.