C294R The plundering of Montferrand in 1388
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En primer plano, se desarrolla la acción principal: un grupo de hombres armados, vestidos con ropas coloridas y armaduras parciales, parece estar despojando a una figura central que lucha por defenderse. Esta figura, ataviada con una túnica amarilla, es agarrada por dos individuos; uno le arrebata un objeto metálico brillante, posiblemente un cáliz o un relicario, mientras el otro lo inmoviliza. La violencia de la escena se acentúa por la postura tensa y las expresiones faciales que no son visibles pero se intuyen en la dinámica corporal. La presencia de una espada desenvainada sugiere una amenaza inmediata y la posibilidad de daño físico.
Al fondo, dentro del recinto amurallado, se aprecian figuras huyendo o intentando resistir el ataque. Un hombre cabalga a caballo, posiblemente un mensajero o un oficial buscando ayuda, mientras otros personajes parecen observar la situación desde las almenas. La inclusión de un perro correteando en el patio interior añade una nota de caos y desorden a la escena general.
El colorido vibrante del trabajo, con predominio de azules, amarillos y verdes, contrasta con la gravedad del evento representado. Esta elección cromática podría interpretarse como una forma de atenuar la crudeza del saqueo o quizás como un intento de resaltar la riqueza que se está robando. La minuciosidad en el detalle de las armaduras y los edificios sugiere una intención de documentar fielmente un suceso histórico, aunque con una cierta idealización en la representación de las figuras humanas.
Subtextualmente, la pintura podría estar explorando temas como la fragilidad del poder, la vulnerabilidad ante la violencia y la pérdida de bienes materiales frente a la fuerza bruta. La figura central, aparentemente despojada de un objeto sagrado o valioso, simboliza quizás la caída de una ciudad o el declive de una civilización. La escena invita a reflexionar sobre las consecuencias devastadoras de los conflictos bélicos y la precariedad de la paz en tiempos turbulentos. El contraste entre la opulencia del lugar saqueado y la brutalidad de los atacantes podría sugerir una crítica implícita a la codicia y la ambición desmedida.