Mary Stevenson Cassatt – the boating party 1894
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La mujer, ataviada con un vestido de estampado floral y un sombrero adornado, irradia una sensación de distinción y bienestar. Su postura es relajada, pero mantiene una cierta formalidad en sus gestos. El niño, sentado sobre sus rodillas, parece absorto en su propio mundo, con una expresión que oscila entre la curiosidad y la serenidad. La figura masculina, ubicada en el extremo izquierdo de la composición, se presenta como un personaje más funcional, dedicado a la tarea de remar. Su vestimenta es sencilla y práctica, contrastando con la elegancia de la mujer.
El agua, representada con pinceladas vibrantes y tonos azules intensos, domina gran parte del espacio pictórico. La superficie refleja la luz, creando una sensación de movimiento y dinamismo. En el horizonte se vislumbran edificios y vegetación, sugiriendo un paisaje urbano o suburbano cercano a la costa. El velo que sobresale en primer plano introduce una nota de misterio y sugiere una conexión con otros elementos presentes fuera del campo visual inmediato.
Más allá de la representación literal de una excursión acuática, esta pintura parece explorar temas relacionados con la clase social, el ocio y la relación entre el individuo y la naturaleza. La yuxtaposición de los personajes –una mujer adinerada, un niño inocente y un hombre trabajador– podría interpretarse como una reflexión sobre las jerarquías sociales de la época. El entorno natural, aunque bello, también puede verse como un telón de fondo para la contemplación y el disfrute de los privilegios. La atmósfera general transmite una sensación de calma y bienestar, pero también insinúa una cierta distancia entre los personajes y su entorno, como si estuvieran observando desde fuera, en lugar de participar plenamente en él. El uso del color es deliberado; los tonos vibrantes contribuyen a la impresión de un día soleado y agradable, mientras que el contraste entre las figuras y el fondo refuerza su individualidad y su relación con el espacio circundante.