Santi di Tito – The Crossing of the Red Sea
Ubicación: Palazzo Vecchio, Firenze.
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En primer plano, la figura central es un hombre con vestimenta roja, presumiblemente el líder del grupo liberado, quien extiende su brazo hacia las aguas divididas, gesto que parece ser el catalizador de la separación. A su alrededor se agolpan mujeres y niños, algunos aferrados a él en señal de protección o desesperación. La expresión en sus rostros varía entre el temor reverencial y la gratitud. Una mujer sostiene un bebé, mientras otra se inclina hacia adelante, como si fuera a caerse.
A la derecha, otro personaje, desnudo hasta la cintura y cubierto con un turbante, parece observar la escena con una mezcla de asombro y preocupación. A sus pies, se acumulan objetos que sugieren una huida apresurada: recipientes, un escudo y lo que podría ser un cofre o arca.
El fondo está poblado por una multitud de figuras, tanto entre los liberados como entre los perseguidores. Los soldados del ejército opuesto son representados en medio del caos acuático, algunos ahogándose, otros luchando desesperadamente. La perspectiva se pierde en la distancia, donde las montañas se difuminan bajo un cielo nublado y amenazante.
La paleta de colores es rica y contrastada: los tonos cálidos de las vestimentas rojas y doradas destacan sobre el fondo oscuro del paisaje y el agua turbulenta. La luz incide principalmente en la figura central, acentuando su importancia dentro de la narrativa.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la fe, la liberación, la justicia divina y la fragilidad humana frente a un poder superior. El contraste entre los que se salvan y los que perecen enfatiza la idea de una intervención celestial en el curso de los acontecimientos. La representación del líder con su gesto expansivo sugiere una figura mesiánica o profética, mientras que la desesperación reflejada en las figuras ahogadas simboliza el castigo por la opresión. El paisaje agreste y la atmósfera tensa contribuyen a crear un ambiente de peligro inminente y trascendencia espiritual. La composición, con su énfasis en la verticalidad y la diagonalidad, dirige la mirada del espectador hacia el punto focal: la separación milagrosa de las aguas.