Correggio – Portrait presumed to be of the artist
Ubicación: Uffizi gallery, Florence (Galleria degli Uffizi).
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La iluminación es tenue y desigual, concentrándose en el rostro y parte del cuello, dejando el resto del cuerpo sumido en una oscuridad casi total. Esta distribución lumínica acentúa la importancia psicológica del retrato, relegando a un segundo plano cualquier consideración de representación física detallada. La barba tupida y los cabellos revueltos sugieren una cierta despreocupación por las convenciones sociales o la apariencia externa, enfatizando quizás una prioridad en la expresión interior sobre la presentación pública.
El atuendo es sencillo: un cuello alto de tela clara que contrasta con el oscuro manto o capa que cubre sus hombros y pecho. Esta contraposición cromática no solo aporta dinamismo visual a la composición, sino que también podría interpretarse como una dualidad entre la individualidad (representada por la claridad del cuello) y las presiones externas o responsabilidades (simbolizadas por la oscuridad de la capa).
En el ángulo superior derecho se aprecia una inscripción con números romanos, posiblemente indicando la fecha de creación. Su ubicación discreta sugiere que no es un elemento central en la intención comunicativa de la obra, sino más bien una nota al margen sobre su origen temporal.
La pintura transmite una sensación de soledad y reflexión profunda. El artista parece estar examinándose a sí mismo, confrontando quizás sus propias dudas o frustraciones. La ausencia de elementos decorativos o contextuales refuerza esta impresión de intimidad y autoevaluación. Se intuye un hombre atormentado por su arte, inmerso en una búsqueda personal que trasciende la mera representación visual. El retrato no busca halagar ni idealizar; más bien, ofrece una visión honesta y sin concesiones del artista como individuo.