Unknown painters – Moses Receives the Ten Commandments on Mount Sinai
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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El hombre de vestidura dorada levanta su mano hacia el cielo, en un gesto que sugiere súplica, asombro o incluso advertencia. Su rostro muestra una mezcla de temor reverencial y determinación. La luz incide sobre él, resaltando su figura y separándola del resto de la escena.
La segunda figura, oculta tras la nube, parece ser la fuente de una energía divina. La nube no es homogénea; presenta zonas de intensa luminosidad que contrastan con áreas más oscuras y amenazantes, sugiriendo tanto poder como misterio. Se intuyen formas dentro de la nube, aunque su naturaleza exacta permanece ambigua, contribuyendo a la sensación de trascendencia e incomprensibilidad.
En el primer plano, se aprecia un grupo de personas reunidas en la base de la montaña. Sus rostros están parcialmente ocultos por las sombras y la distancia, pero se percibe una actitud de respeto y temor ante lo que está sucediendo. La disposición de estas figuras refuerza la idea de una audiencia o congregación contemplando un evento sagrado.
El paisaje montañoso es sombrío y rocoso, acentuado por el cielo tormentoso. El uso del color es deliberadamente limitado: predominan los tonos oscuros de grises, marrones y azules, con destellos ocasionales de luz dorada que enfatizan la importancia de las figuras centrales.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas de fe, revelación divina y la relación entre lo humano y lo trascendente. La nube, como símbolo de lo divino, es a la vez protectora y opresiva, sugiriendo la naturaleza inescrutable del poder superior. El gesto del hombre de vestidura dorada puede interpretarse como una representación de la mediación entre Dios y el pueblo, o quizás como un testimonio de la carga que implica recibir una revelación divina. La atmósfera general de temor reverencial invita a la contemplación y al cuestionamiento sobre la naturaleza de la fe y la experiencia religiosa. El tratamiento del paisaje, con su oscuridad y sus sombras, podría simbolizar las dificultades y los desafíos inherentes al camino espiritual.