Unknown painters – Gustav II Adolf (1594-1632), Король Швеции
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La iluminación es clara y enfocada en el rostro, dejando el fondo sumido en una penumbra que acentúa la figura principal. Esta técnica resalta los rasgos faciales: la mirada penetrante, el bigote cuidado y la mandíbula firme sugieren un carácter reservado pero decidido. La piel, representada con meticuloso detalle, muestra sutiles imperfecciones que contribuyen a la verosimilitud del retrato, alejándolo de una idealización excesiva.
El atuendo es digno de mención. El cuello está adornado con un elaborado volante y encaje, elementos típicos de la moda cortesana de la época. La vestimenta, aunque no ostentosa en colores, sugiere riqueza y poder a través de la calidad de los tejidos y el diseño intrincado. Se intuyen detalles dorados sobre la túnica, insinuando una posición elevada dentro de la jerarquía social.
La expresión del retratado es compleja. No se trata de una sonrisa abierta o un gesto amigable; más bien, observamos una concentración intensa, casi severa. Esta seriedad podría interpretarse como reflejo de las responsabilidades inherentes a su cargo, o quizás como una manifestación de la disciplina y el rigor que caracterizaron su vida pública.
En cuanto a los subtextos, se percibe un intento deliberado por parte del artista de construir una imagen de liderazgo: un hombre fuerte, inteligente y capaz de tomar decisiones difíciles. La ausencia de elementos decorativos superfluos refuerza esta impresión de sobriedad y austeridad. El retrato no busca complacer con la belleza superficial; más bien, pretende transmitir una sensación de respeto e incluso temor. Se sugiere, a través de la mirada directa y la postura firme, un control absoluto sobre su entorno y sobre aquellos que le rodean. La composición, en su sencillez, comunica una fuerza silenciosa y una autoridad indiscutible.