Unknown painters – Unknown woman called Anna Princess of Sweden
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La iluminación es suave y uniforme, concentrándose en el rostro y el busto, creando un halo de serenidad y dignidad alrededor de la retratada. La luz incide sobre los volúmenes del vestido, resaltando la riqueza de sus texturas y bordados. El fondo, difuminado y con una cortinera dorada que aporta suntuosidad, no distrae la atención del espectador de la figura principal.
El vestido es un elemento central en la composición. De corte barroco, presenta una paleta de colores sobria pero elegante: negro predominante con detalles en dorado, blanco y toques florales bordados. La complejidad del diseño, con sus múltiples capas, encajes y volantes, sugiere un estatus social elevado y una considerable fortuna. El abanico que sostiene en la mano es otro símbolo de distinción, utilizado como accesorio para el cortejo y la comunicación sutil.
El rostro de la mujer se caracteriza por su expresión contenida y melancólica. Sus ojos, ligeramente hundidos, transmiten una sensación de introspección y quizás cierta tristeza. La boca está dibujada con una leve sonrisa que no llega a iluminar completamente su semblante. El peinado, elaborado con rizos recogidos y adornado con joyas discretas, refuerza la imagen de nobleza y refinamiento.
En cuanto a los subtextos, el retrato parece querer transmitir una imagen de virtud, decoro y poderío. La postura erguida, la mirada fija y la vestimenta opulenta sugieren una mujer consciente de su posición social y de las responsabilidades que conlleva. No obstante, la sutil melancolía en sus ojos podría aludir a un conflicto interno o a una carga emocional oculta tras la fachada de nobleza. La formalidad del retrato, con su fondo neutro y su composición simétrica, refuerza la idea de un ideal femenino basado en la contención y el control de las emociones. El uso de colores oscuros y dorados evoca una atmósfera de misterio y solemnidad, contribuyendo a crear una imagen imponente y memorable.