El Greco – The Adoration of the Magi
Ubicación: Museum of Lazaro Galdiano (Museo Lázaro Galdiano), Madrid.
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A su izquierda, tres hombres, vestidos con ropajes opulentos y montados sobre animales (uno de ellos parcialmente visible), parecen ofrecerle presentes. Sus gestos son de sumisión y respeto, inclinándose ante ella. La riqueza de sus vestimentas contrasta con la sencillez del espacio arquitectónico que las enmarca: un pórtico o galería con columnas, cuya luz se filtra de manera desigual, creando zonas de sombra y resalte.
La mujer sentada, con una expresión serena y algo distante, observa a los presentes. El niño que sostiene parece ajeno a la solemnidad del momento, su mirada dirigida hacia otro punto fuera del campo visual. La paleta cromática es rica en tonos cálidos: dorados, ocres, verdes intensos y rojos profundos dominan la escena, acentuando el carácter ceremonial de la ofrenda.
El espacio arquitectónico se abre a un paisaje difuso al fondo, donde se intuyen figuras humanas más pequeñas, posiblemente observadores o participantes lejanos en este evento. La perspectiva es inusual; no hay una profundidad espacial clara, lo que contribuye a una sensación de intimidad y concentración en los personajes principales.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas de poder, devoción y reconocimiento. La diversidad étnica de los presentes sugiere un alcance universal del mensaje que transmiten, trascendiendo las barreras culturales o geográficas. El contraste entre la riqueza de los ofrendadores y la sencillez del entorno podría interpretarse como una alegoría sobre la humildad frente a lo divino, o quizás una reflexión sobre el valor intrínseco de la fe más allá de las posesiones materiales. La luz que ilumina a la mujer central sugiere una divinidad o santidad, mientras que la mirada distante del niño introduce un elemento de misterio y trascendencia. En definitiva, se trata de una escena cargada de simbolismo, donde cada detalle contribuye a crear una atmósfera de reverencia y asombro.