El Greco – Adoration of the Shepherds
Ubicación: Museum Of Art, San Diego.
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La luz juega un papel fundamental en la obra. Un resplandor intenso emana desde lo alto, iluminando a los personajes principales y creando fuertes contrastes con las zonas más oscuras de la composición. Esta iluminación no es uniforme; se concentra sobre el niño y la mujer que lo sostiene, sugiriendo una divinidad o santidad inherente a ellos. La luz también ilumina parcialmente a los pastores reunidos, enfatizando su reverencia y asombro.
Los personajes están distribuidos en un espacio relativamente reducido, creando una sensación de intimidad y cercanía. Se aprecia una variedad de expresiones faciales que van desde la devoción hasta el desconcierto, lo cual contribuye a la atmósfera emotiva del conjunto. La mujer vestida de azul, con un gesto tierno hacia el niño, parece ser la figura central de la escena, irradiando calma y protección. Los pastores, ataviados con ropas sencillas y desaliñadas, se acercan con respeto, algunos arrodillados en señal de adoración.
En lo alto, sobre el establo, tres figuras aladas – presumiblemente ángeles – parecen descender del cielo, participando en la escena con gestos que sugieren júbilo o bendición. Su presencia refuerza la naturaleza sagrada del acontecimiento representado.
El fondo se presenta oscuro y difuso, con indicios de un paisaje montañoso apenas insinuado. Esta falta de detalle en el trasfondo concentra la atención del espectador sobre los personajes y la acción principal. La paleta cromática es rica, dominada por tonos cálidos como el ocre, el rojo y el dorado, que contrastan con los azules y grises más oscuros presentes en las ropas y el entorno.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas de humildad, fe y divinidad manifestándose en lo cotidiano. La representación de pastores, figuras asociadas a la sencillez y la pobreza, sugiere una accesibilidad universal a la gracia divina. El establo, símbolo de fragilidad y transitoriedad, contrasta con la importancia del evento que alberga: el nacimiento de una figura trascendente. La luz celestial no solo ilumina físicamente la escena, sino que también simboliza la revelación divina y la esperanza. La composición, en su conjunto, transmite un mensaje de redención y consuelo a través de la representación de lo sagrado en medio de la vida terrenal.