Andre Bertounesque – BertounesqueAndrй Si les fleurs nexistaient pas-We
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A la izquierda, un banco de madera se presenta como un punto focal, un lugar de reposo y observación dentro del jardín. Su posición ligeramente descentrada rompe con la simetría inherente al diseño formal de los jardines, insinuando una cierta libertad o abandono controlado. La vegetación circundante es densa y vibrante; pinceladas gruesas y expresivas construyen un tapiz de hojas y flores en una paleta dominada por verdes oscuros, violetas profundos y toques de amarillo que sugieren la persistencia de la luz.
El límite del jardín se define mediante una valla de madera, que aparece difusa y casi translúcida a medida que se aleja en el fondo. Esta barrera no es opresiva; más bien, delimita un espacio íntimo y protegido, un refugio del mundo exterior. La ausencia de figuras humanas refuerza la sensación de soledad y quietud, invitando al espectador a proyectar sus propias emociones y experiencias en este escenario bucólico.
La pintura evoca una reflexión sobre la naturaleza transitoria de la belleza y el paso del tiempo. El crepúsculo sugiere un momento liminal, entre el día y la noche, donde las sombras se alargan y los colores se intensifican. El jardín, con su profusión de vida, contrasta con la inevitable decadencia que acompaña a toda existencia. La obra parece sugerir una búsqueda de consuelo en la naturaleza, un anhelo por la paz interior frente a la fugacidad del mundo. La pincelada libre y el uso expresivo del color contribuyen a crear una atmósfera onírica y evocadora, donde la realidad se mezcla con la memoria y la emoción.