Raimundo De Madrazo Y Garreta – A Portrait Of Mrs James Leigh Coleman
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La mujer está vestida con un elegante traje de color dorado intenso, posiblemente de seda o satén, que resalta su presencia. El corte del vestido es sobrio pero lujoso, con un cuello alto y detalles ornamentales en la zona del pecho. Un encaje negro se asoma por debajo del cuello, aportando un contraste sutil y una nota de misterio a la composición. En sus manos sostiene un abanico cerrado, que parece ser de madera oscura, posiblemente ébano, con incrustaciones decorativas.
El rostro de la retratada es sereno y expresivo. Sus ojos, ligeramente hundidos, transmiten inteligencia y una cierta melancolía. El cabello, peinado en un estilo recogido característico de la época, está teñido de un blanco plateado que contrasta con el tono cálido del vestido.
El fondo es oscuro y difuso, pintado con pinceladas rápidas y vibrantes que sugieren una cortina o tapiz pesado. Esta oscuridad resalta aún más la luminosidad de la figura y crea una sensación de profundidad en la imagen. La ausencia de detalles en el fondo centra toda la atención en la retratada, enfatizando su individualidad y estatus social.
En cuanto a los subtextos, se percibe una clara intención de representar a una mujer perteneciente a la alta sociedad. El vestido lujoso, la pose elegante y la expresión contenida sugieren riqueza, poder e influencia. La paleta de colores dorados evoca opulencia y sofisticación, mientras que el abanico, un accesorio tradicionalmente asociado con la nobleza, refuerza esta impresión. La mirada melancólica podría interpretarse como una reflexión sobre las responsabilidades inherentes a su posición social o como una expresión de una sensibilidad artística latente. La atmósfera general del retrato transmite una sensación de quietud y contemplación, invitando al espectador a reflexionar sobre la complejidad de la personalidad retratada. La pincelada libre y el tratamiento atmosférico sugieren un interés por captar no solo la apariencia física de la mujer, sino también su carácter interior y su lugar en el mundo.