Giulio Carpioni – Birth of Adonis
Ubicación: Academy Carrara (Accademia Carrara), Bergamo.
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Al frente, un grupo de figuras humanas ocupa el centro del interés visual. Una mujer, desnuda y sentada sobre una tela azul celeste, parece estar entregando a un niño pequeño. Este bebé, Adonis presumiblemente, es sostenido por un hombre joven, también desnudo, que lo observa con una expresión de ternura o quizás preocupación. A su lado, otro niño, vestido con ropas sencillas, se inclina hacia el recién nacido. La disposición de estas figuras crea una sensación de intimidad y protección alrededor del infante.
A la izquierda, una figura masculina vestida con túnica observa la escena desde una posición ligeramente elevada. Su postura, con las manos extendidas como si ofreciera una bendición o un consejo, sugiere un papel de guía o protector divino. Junto a él, se distingue un gran recipiente decorado con relieves, que podría simbolizar la abundancia o el origen divino del niño.
El fondo está construido con elementos arquitectónicos y naturales. Una columna corintia parcialmente visible, junto con una tela roja suspendida de un árbol, delimitan el espacio y añaden profundidad a la composición. A lo lejos, se vislumbra una estructura fortificada, que podría representar un templo o un lugar sagrado. El paisaje, aunque esbozado, sugiere una naturaleza exuberante y próspera.
La paleta cromática es dominada por tonos cálidos: ocres, dorados y rojos, que contribuyen a crear una atmósfera de solemnidad y misterio. La piel de las figuras se presenta con una delicadeza idealizada, resaltando su belleza física.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas relacionados con el origen divino, la protección maternal y la transición hacia la vida. El gesto de la mujer al entregar al niño sugiere un acto de confianza y entrega a un destino incierto. La presencia de la figura masculina vestida con túnica podría interpretarse como una representación de la divinidad o del destino que rige la vida del recién nacido. En general, la obra evoca una sensación de reverencia y misterio en torno al nacimiento de una nueva vida, marcada por la promesa y la fragilidad. La composición invita a la reflexión sobre los ciclos vitales y el papel de lo divino en la existencia humana.