Артемий Николаевич Бутковский – Portrait of Count Alexei Petrovich Bestuzhev-Ryumin in exile
Ubicación: The State Tretyakov Gallery, Moscow (Государственная Третьяковская галерея).
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La paleta cromática se presenta sobria: predominan tonos oscuros, marrones y grises que envuelven a la figura en una atmósfera melancólica y contenida. Un manto o túnica de color púrpura oscuro cubre sus hombros, con un pliegue blanco que contrasta notablemente con el fondo sombrío, atrayendo la atención hacia el pecho y sugiriendo una cierta formalidad o incluso, una vestimenta impuesta.
La expresión del retratado es compleja. A pesar de la severidad general de la imagen, se aprecia una leve sonrisa en sus labios, que podría interpretarse como un signo de resignación, ironía o incluso, una forma sutil de desafío ante su situación. Sus ojos, aunque cansados, transmiten una inteligencia aguda y una mirada penetrante que parece escudriñar al espectador.
La iluminación es desigual, concentrándose en el rostro y la barba del hombre, dejando el resto del cuerpo sumido en las sombras. Esta técnica acentúa aún más su individualidad y lo separa del entorno, reforzando la idea de un individuo aislado, quizás desterrado o marginado. La ausencia de cualquier elemento decorativo o paisaje sugiere una vida reducida a lo esencial, marcada por la introspección y el silencio.
En términos subtextuales, la pintura evoca una sensación de pérdida, de exilio tanto físico como emocional. El hombre parece cargar con un peso invisible, una historia no contada que se adivina en las arrugas de su rostro y en la quietud de su mirada. La formalidad del atuendo contrasta con la atmósfera general de tristeza, sugiriendo quizás una lucha entre el deber y el sufrimiento personal. Se intuye una figura de poder caído en desgracia, un hombre que ha perdido algo valioso y que ahora se enfrenta a la soledad y al olvido. El retrato, más allá de ser una mera representación física, parece ser un documento psicológico profundo sobre la condición humana frente a la adversidad.