Agustin Ubeda – #48266
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A la izquierda, una figura humana, presumiblemente masculina por su vestimenta y porte, interpreta un instrumento musical de cuerda. Su rostro se presenta parcialmente oculto en sombra, lo que sugiere una cierta introspección o misterio. La postura del personaje, ligeramente inclinada hacia adelante, transmite una sensación de concentración y entrega a la música.
En el centro, destaca la presencia de un caballo blanco, estilizado y con contornos definidos. El animal se erige sobre lo que parecen ser formas onduladas, posiblemente representando olas o elementos acuáticos, otorgándole una cualidad casi mítica. La blancura del caballo contrasta con los tonos oscuros que predominan en el resto de la composición, atrayendo inmediatamente la atención del espectador.
El fondo está dominado por un paisaje simplificado, donde dos árboles de follaje denso se alzan sobre un terreno irregular y texturizado. Estos elementos arbóreos sugieren una conexión con la naturaleza, pero su representación esquemática les confiere una cualidad simbólica más que descriptiva.
La paleta cromática es rica en contrastes: el blanco del caballo y la luminosidad general de la escena se enfrentan a los tonos oscuros y profundos que envuelven las figuras humanas y definen el contorno de la composición. Esta contraposición contribuye a crear una atmósfera de tensión y ambigüedad.
Subtextualmente, la pintura podría interpretarse como una reflexión sobre la memoria, la pérdida o la búsqueda de significado en un mundo fragmentado. La música, el caballo blanco y los árboles podrían representar elementos esenciales de la experiencia humana: la expresión artística, la libertad, la conexión con la naturaleza y la esperanza. La sensación general es la de un recuerdo desvanecido, una visión fugaz que se presenta a través de símbolos evocadores y una estética expresionista. La firma del artista, ubicada en la esquina inferior derecha, parece casi integrada al conjunto, reforzando la idea de una obra íntima y personal.