Leonora Carrington – lrs Carrington Leonora Dar Vault
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En primer plano, el espacio se abre a un jardín árido, salpicado de árboles esqueléticos cuyas ramas se extienden hacia el cielo como dedos acusadores. Una fuente, aparentemente abandonada, sirve como punto focal en la escena, aunque su agua permanece estancada y sin vida. La presencia de dos figuras femeninas vestidas con atuendos formales del siglo XVIII o XIX añade una capa de complejidad a la narrativa visual. Sus rostros permanecen ocultos bajo sus sombreros, lo que sugiere un distanciamiento emocional y una posible representación de roles sociales rígidos.
Una figura antropomorfa, con rasgos de roedor y ataviada con indumentaria teatral, destaca por su singularidad. Su postura, al parecer invitando a las figuras femeninas a acercarse, introduce un elemento de ambigüedad y posible amenaza. A sus pies, una pequeña comitiva de animales –perros y gatos– parece seguirlo lealmente, reforzando la idea de un mundo regido por reglas propias y una jerarquía inusual.
En el plano superior, sobre lo que podría interpretarse como un muro o una terraza elevada, se divisa la silueta de una criatura felina, posiblemente un león, que observa la escena con aparente indiferencia. Su posición sugiere una vigilancia silenciosa y una conexión con un poder superior, quizás simbólico del destino o de fuerzas incontrolables.
La pintura evoca subtextos relacionados con el aislamiento, la decadencia social, la pérdida de la inocencia y la búsqueda de identidad en un mundo fragmentado. La yuxtaposición de elementos realistas y fantásticos crea una atmósfera inquietante que invita a la reflexión sobre temas como la memoria, el tiempo y la naturaleza humana. El uso del color y la composición contribuyen a generar una sensación de opresión y melancolía, sugiriendo un universo interior marcado por la soledad y la introspección. La imagen parece ser una alegoría visual sobre la fragilidad de las convenciones sociales y la persistencia de lo irracional en el inconsciente colectivo.