Part 2 Prado Museum – Goya y Lucientes, Francisco de -- Dos viejos comiendo
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La paleta cromática es deliberadamente limitada: tonos terrosos, ocres y grises dominan la escena, contribuyendo a una atmósfera sombría y melancólica. La luz, tenue y difusa, parece emanar de una fuente externa no visible, iluminando parcialmente los rostros y las manos de los ancianos, mientras que el resto del entorno permanece sumido en la penumbra. Esta iluminación selectiva resalta las arrugas profundas, las pieles flácidas y las expresiones marcadas de los personajes, acentuando su vejez y fragilidad.
La atención se centra en los rostros de los ancianos. El que está a la izquierda muestra una expresión ambigua: parece sonreír, pero esa sonrisa es tensa, casi forzada, como si intentara ocultar un dolor o una resignación profunda. Sus ojos, hundidos y vidriosos, sugieren una mirada perdida en el tiempo, quizás recordando experiencias pasadas o anticipando el final inminente. El anciano a la derecha se muestra más retraído, con la cabeza inclinada y la mirada fija en su plato. Su postura encorvada transmite cansancio y desánimo.
La mesa sobre la que comen es sencilla y austera, cubierta por un mantel desgastado. La comida, escasa y poco apetitosa, refuerza la idea de una vida marcada por la privación y la sencillez. Los utensilios, toscos y funcionales, sugieren una existencia desprovista de lujos o refinamientos.
Más allá de la representación literal de dos ancianos comiendo, esta obra parece explorar temas universales como el paso del tiempo, la vejez, la soledad y la inevitabilidad de la muerte. La atmósfera opresiva y las expresiones sombrías de los personajes sugieren una reflexión sobre la condición humana y la fragilidad de la existencia. Se intuye una carga emocional profunda, un sentimiento de melancolía que trasciende lo meramente anecdótico. El autor parece invitar al espectador a contemplar la belleza austera de la vida en su declive, a confrontar la realidad del envejecimiento y a reflexionar sobre el significado de la existencia. La obra no ofrece respuestas fáciles; más bien, plantea preguntas inquietantes sobre la naturaleza humana y el destino final de todos los seres vivos.