Part 2 Prado Museum – El Greco -- La Sagrada Familia con Santa Ana y San Juanito
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La Virgen, vestida con túnicas azules intensas, dirige su mirada hacia el infante que reposa sobre sus rodillas. Su rostro, aunque sereno, denota una profunda melancolía y un cierto sufrimiento contenido. El Niño, a su vez, parece extender una mano hacia la figura de Santa Ana, quien se encuentra a su izquierda. Esta última, con un semblante sombrío y una expresión contemplativa, participa en el gesto de ternura que une a María e Jesús.
A la derecha, José, ataviado con ropas que combinan tonos verdes y blancos, observa la escena con una mirada protectora. Su postura es más rígida y su presencia se siente como un contrapunto a la emotividad del grupo central. Un niño pequeño, presumiblemente Juan el Bautista en su infancia, aparece al margen de la composición principal, sosteniendo lo que parece ser una corona dorada. Su ubicación periférica sugiere una anticipación de su futuro destino profético.
La paleta cromática es dominada por azules profundos y rojos intensos, contrastados con los tonos más apagados de las pieles y el cielo nublado. La luz, aunque tenue, resalta la figura de María y del Niño, otorgándoles una importancia central en la composición. Las figuras se alargan verticalmente, acentuando su carácter espiritual y trascendental.
Más allá de la representación literal de un momento familiar, esta pintura parece explorar temas como el sacrificio, la predestinación y la conexión entre generaciones. La atmósfera opresiva del cielo podría interpretarse como una prefiguración del sufrimiento que aguarda a Jesús, mientras que la mirada melancólica de María sugiere una comprensión anticipada de su destino. La presencia de Juan el Bautista con la corona alude a su futuro papel mesiánico y a la promesa de redención. La composición en sí misma, con sus figuras alargadas y su perspectiva inusual, invita a una reflexión sobre la naturaleza divina y humana de los personajes representados.