Roerich N.K. – Great sacrifice (third embodiment)
Ubicación: Radishchev Art Museum, Saratov (Художественный музей имени А. Н. Радищева).
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Las figuras, todas con rasgos similares y ataviadas con vestimentas sencillas y oscuras, se presentan sentadas sobre las rocas, con la mirada dirigida hacia abajo o al frente, en una actitud de recogimiento y contemplación. La repetición de sus rostros sugiere una unidad de propósito o destino compartido. No se percibe interacción entre ellos; cada uno parece absorto en su propia experiencia interna.
El paisaje que sirve de telón de fondo es deliberadamente simplificado. Las nubes, pintadas con pinceladas amplias y suaves, crean una atmósfera etérea y onírica. La ausencia de detalles concretos en el horizonte contribuye a la sensación de inmensidad y misterio. El color predominante es un ocre cálido que se extiende por todo el cielo, reforzando la impresión de luz divina o iluminación espiritual.
La elevación rocosa sobre la cual están sentadas las figuras podría interpretarse como una representación simbólica de un lugar sagrado, un altar o un punto de conexión entre lo terrenal y lo celestial. Las piedras que componen esta elevación sugieren solidez, permanencia y resistencia ante el paso del tiempo.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas relacionados con el sacrificio, la devoción, la comunión espiritual y la búsqueda de significado trascendente. La postura de las figuras, su expresión serena y la atmósfera general de quietud y contemplación sugieren una renuncia a los deseos mundanos en favor de un ideal superior. El uso del color dorado podría simbolizar la iluminación, la sabiduría o la gracia divina. La repetición de las figuras apunta a una idea de colectividad, de un destino compartido que implica una entrega personal. La composición evoca una sensación de melancolía y solemnidad, invitando al espectador a reflexionar sobre los misterios de la existencia y el propósito de la vida.